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Intensos combates reavivan el conflicto en Nagorno Karabaj

Misha Vignanski y Farid Grajamánov

Tiflis/Bakú, 2 abr (EFE).- Los intensos combates entre tropas de Armenia y Azerbaiyán reavivaron hoy el conflicto por el control del enclave de Nagorno Karabaj, cuya soberanía enfrenta a ambos países desde 1988.

Los enfrentamientos, que tuvieron lugar “a lo largo de toda la línea del frente”, son los más cruentos desde la entrada en vigor del alto el fuego en 1994, que puso fin a una guerra que causó unos 25.000 muertos.

Como es ya práctica habitual, Armenia y Azerbaiyán se acusaron mutuamente de violar el alto el fuego, hostilidades en las que habrían muerto tanto militares como civiles, según informan medios locales en todos los países del Cáucaso.

A primera hora de la mañana estallaron los choques armados en la frontera de Nagorno (Alto) Karabaj, iniciados supuestamente por el Ejército azerbaiyano, que habría lanzado una ofensiva general con armamento pesado para “romper las líneas enemigas”, según Armenia.

“Por primera vez desde el alto el fuego de mayo de 1994, el enemigo empleó toda clase de armamento: aviación, artillería pesada y lanzaderas de misiles”, denunció Albert Andrián, portavoz de la autoproclamada república de Nagorno Karabaj.

Al repeler ese ataque azerbaiyano, las tropas armenias y de armenios karabajíes habrían asestado numerosas bajas al enemigo, entre las que figurarían un número indeterminado de soldados y varios helicópteros, tanques y drones.

“Los combates continúan”, informaron ambos bandos en sendos partes militares.

Fuentes oficiales karabajíes dieron cuenta de la muerte esta mañana de dos niños durante los bombardeos de Azerbaiyán, que utilizó las temidas lanzaderas múltiples de misiles Grad, uno de cuyos proyectiles cayó en el recinto de una escuela.

La intensidad de los combates obligó a las autoridades separatistas del Karabaj a evacuar a la población civil de la zona fronteriza con Azerbaiyán y trasladarla al interior y a la capital de la república, Stepanakert.

“Las fuerzas armenias, tras repeler al enemigo y causarle grandes bajas, controlan plenamente la situación”, aseguró Ovik Abraamián, el primer ministro armenio.

La escalada de la tensión en Nagorno Karabaj, donde las escaramuzas de mayor o menor magnitud son constantes, cogió a los presidentes de Armenia y Azerbaiyán de viaje en Washington, donde asistían a la cumbre nuclear.

El presidente armenio, Serge Sargsián, que ya tomó el vuelo de regreso, convoco una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad Nacional, aunque Ereván ya acusó a Bakú de “tomar la senda del agravamiento de la situación”.

Por su parte, Azerbaiyán denunció ataques armenios con artillería pesada, morteros y lanzagranadas contra varias localidades fronterizas, donde habrían muerto civiles, lo que habría desatado su contraofensiva.

“La responsabilidad por la situación creada recae plenamente en Armenia como Estado agresor y ocupante. La comunidad internacional debe condenar firmemente los ataques con artillería de Armenia”, declaró Hikmet Hadjiyev, portavoz de la Cancillería azerbaiyana.

Recordó que, según las resoluciones de la ONU, las tropas armenias deben abandonar los territorios ocupados, en referencia al Karabaj y a una amplia franja de seguridad en territorio azerbaiyano controlada por Armenia desde el fin del conflicto armado de 1992-1994.

El presidente azerbaiyano, Ilham Alíev, quien se reunió en Washington, al igual que Sargsián, con el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ha multiplicado en los últimos años el presupuesto de defensa y nunca ha renunciado a recuperar el Karabaj por la fuerza.

Precisamente, los combates estallaron después de que en febrero Azerbaiyán protestara ante Rusia, principal aliado de Armenia, por la concesión de un crédito de 200 millones de dólares para la compra de armamento pesado.

El presidente ruso, Vladímir Putin, no tardó en llamar hoy a armenios y azerbaiyanos “a un inmediato cese del fuego”, tras lamentar que la tensión por el Karabaj “haya desembocado de nuevo en un enfrentamiento militar”.

No obstante, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, alianza militar postsoviética encabezada por Rusia que opera como la OTAN en caso de agresión contra uno de sus miembros, no dudó en culpar abiertamente a Azerbaiyán por el estallido de los combates.

Rusia, que cuenta con una base militar en Armenia (Guiumri), se prometió en 2010 a garantizar la seguridad militar de Armenia y a pertrechar a sus Fuerzas Armadas.

Los líderes armenio y azerbaiyano pidieron esta semana al vicepresidente norteamericano, Joe Biden, que EEUU se implique más activamente en el arreglo del conflicto, ya que las últimas rondas de negociaciones de paz fueron un fracaso.

Azerbaiyán, estrecho aliado de Turquía, considera “innegociable” su integridad territorial y el retorno del Karabaj, mientras Ereván defiende el derecho a la autodeterminación de esa república a través de un referéndum.

El conflicto estalló cuando la entonces región autónoma azerbaiyana de Nagorno Karabaj, de población mayoritariamente armenia, pidió en 1988 su incorporación en la República Soviética de Armenia, lo que desembocó en repentinos brotes de violencia étnica.

El Karabaj, adonde sólo se puede llegar por carretera desde Ereván, ya que Azerbaiyán ha amenazado con derribar todo avión que sobrevuele el territorio, tiene importantes yacimientos de oro, que son explotados por empresas rusas, cuyo idioma habla la mayoría de la población.EFE

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