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Rodrigo García

Buenos Aires, 1 abr (EFE).- Un nuevo 'tarifazo' en Argentina, con subidas de hasta un 100 % en el transporte urbano y de más del 300 % en el gas y el agua, así como aumentos en el precio del combustible, encendió la polémica en un país en el que la inflación sigue siendo uno de los principales caballos de batalla.

En menos de 24 horas, el Gobierno revolucionó los bolsillos de los ciudadanos al anunciar los nuevos precios en el viaje en autobús urbano en Buenos Aires, el tren, el gas, el agua y los combustibles, apenas dos meses después de establecer aumentos de hasta un 600 % en la factura de la electricidad.

“Hoy la gente está con salarios viejos y precios nuevos. Esto le va a impactar a todos los sectores”, explicó a Efe Sandra González, presidenta de la Asociación de Defensa de Consumidores y Usuarios de la Argentina, un país en el que el salario mínimo está establecido en los 6.060 pesos (414 dólares).

El Ejecutivo de Mauricio Macri consideró necesario implementar un nuevo esquema de precios del gas para promover inversiones en exploración y explotación de gas a fin de “garantizar su abastecimiento y de emitir señales económicas claras y razonables”.

Además, busca promover un consumo responsable, por lo que se otorgarán beneficios a los consumidores que reduzcan su demanda.

En cuanto al agua, que al igual que el gas contará con una tarifa social para los hogares con menos ingresos, desde el Gobierno señalaron que se trata de un proceso de normalización tarifaria sobre lo que se paga en Buenos Aires, una cuarta parte menos que en el resto del país.

“En sí el aumento no está malo porque hace dos años que no aumentan (las tarifas) y si comparamos con el interior del país en allí es mucho más caro todo. Acá estaba todo subsidiado por el Gobierno anterior”, señaló Francisco Garrido, vecino de Buenos Aires, quien no obstante consideró que la subida es desmedida.

También hoy el precio de los combustibles aumentó un 6 % en promedio, la tercera subida desde diciembre, algo que según el Gobierno se debe al fin a las restricciones cambiarias y el consiguiente incremento del precio del crudo.

“Está bien que el Gobierno tome medidas de macroeconomía pero hay que mirar un poco más lo que está padeciendo hoy la gente y lo que viene padeciendo desde hace mucho tiempo. La inflación no viene de ahora, viene desde hace muchos años”, añadió González.

En febrero, el Índice de Precios al Consumidor de Argentina subió 4 puntos porcentuales, con lo que el país acumuló una inflación de 8,3 % en los dos primeros meses del año, según el índice de Buenos Aires, referente provisional usado por el Gobierno mientras prepara un nuevo indicador nacional.

Macri, en discursos y entrevistas, ha advertido reiteradamente del precario estado de las finanzas argentinas que heredó tras 12 años de gobiernos kirchneristas, a los que culpa de que Argentina tenga uno de los índices de inflación más altos del mundo, superior al 20 %, por lo que uno de sus objetivos es reducirlo.

Al respecto, los consumidores reclaman “medidas rápidas” y que el Gobierno haga efectiva una bajada de los impuestos en la canasta básica de alimentos.

Además, este jueves, el ministro de Transportes, Guillermo Dietrich, anunció una subida del 100 % en las tarifas de tren y autobús del área metropolitana de Buenos Aires, con lo que busca equiparar los precios a los del resto del país y frenar los males que, según dijo, dejó el “populismo” del anterior Gobierno en ese servicio público.

Este decisión, que conllevará también ampliar tarifas sociales, busca además elevar la inversión en infraestructura para los transportes de la zona.

La postura de la oposición respecto a estos aumentos es tajante.

“Nos espera un destino terrible. En el segundo semestre ya no va a haber ni aumento ni rebaja de precios, directamente no va a haber más consumidores”, expresó el presidente del bloque de Diputados del kirchnersta Frente Para La Victoria, Héctor Recalde, quien argumentó que “cuando hay menos consumo, hay menos ventas”, y por ende menos producción, y “más desempleo”.

“Lo que hicieron con este aumento de tarifas fue entrar a un quirófano con una motosierra”, consideró el diputado del Frente Renovador Sergio Massa. EFE

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