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Las sentencias por crímenes de guerra reabren tensión entre Serbia y Croacia

Snezana Stanojevic y Vesna Bernardic

Belgrado/Zagreb, 1 abr (EFE).- Las recientes sentencias contra los ultranacionalistas serbios Radovan Karadzic, condenado, y Vojislav Seselj, absuelto, han vuelto a mostrar lo fácil que se reabren las heridas por las guerras y los crímenes cometidos en los Balcanes en la década de 1990.

Como casi todas sus decisiones hasta ahora, los veredictos dictados en las últimas semanas por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) han provocado agitadas y cruzadas reacciones en Serbia, Croacia y Bosnia.

“Las sentencias y las actividades del TPIY han mostrado que no contribuyen mucho a la reconciliación en la región”, declara a Efe en Belgrado la analista Aleksandra Joksimovic, presidenta del Centro para la Política Exterior.

“Lamentablemente, tampoco contribuyen mucho a la búsqueda de la justicia para todas las víctimas”, considera.

Pero, por otro lado, si esta Corte no existiera no se habrían juzgado de forma apropiada los crímenes cometidos en las guerras durante las que Yugoslavia se fue rompiendo.

La absolución de Seselj el jueves ha causado una gran indignación en Croacia, cuyos representantes coinciden en que no contribuirá a la reconciliación entre los pueblos y países balcánicos.

Seselj estaba acusado de crímenes de guerra contra la población no serbia de Croacia, Bosnia y Serbia y de defender la creación mediante la fuerza de una “Gran Serbia” que agrupara los territorios de esos tres países.

Las autoridades croatas han calificado la sentencia como “vergonzosa”, “chocante” y “escandalosa”, y la presidenta, Kolinda Grabar-Kitarovic, anunció que “Croacia no la aceptará”.

El asesor de la presidenta Grabar-Kitarovic y ex ministro de Exteriores, Mate Granic, opinó hoy que la sentencia “seguramente no influirá positivamente” en las relaciones de los dos países, “en las que ya existen muchas cuestiones pendientes”.

Comentando una posible visita del presidente de Serbia, Tomislav Nikolic, a Croacia, Granic evaluó que “estos no son buenos tiempos para ello”.

A este enfado ha contribuido la actitud desafiante, e incluso insultante, de Seselj durante y tras el juicio, cuestionando la autoridad del tribunal e insistiendo en mantener su postura ultranacionalista.

El líder radical, cuyo Partido Radical Serbio podría lograr el 6 % de los votos en las elecciones del 24 de abril, afirmó tras conocer la sentencia que la idea de la “Gran Serbia” sigue siendo “inmortal”.

Palabras que echan sal en la herida de Croacia, en la que la minoría serbia creó un Estado independiente, la “República Serbia de Krajina”.

Esa república fue finalmente conquistada por Zagreb en 1995, tras la famosa operación Tormenta que obligó a huir a más de 200.000 serbios de Croacia.

Tampoco ha gustado en Zagreb la tibia reacción del Gobierno serbio. El primer ministro, Aleksandar Vucic, antiguo aliado de Seselj ahora enfrentado a él, aseguró hoy que no comenta decisiones judiciales, pero reconoció que su país tiene la obligación de respetar a las víctimas musulmanas y croatas y entender su dolor.

Queda por ver si la apertura de heridas pasadas provocará nuevas lesiones. Croacia, socio de la Unión Europea desde 2013, tiene en su mano vetar una futura entrada de Serbia en el club comunitario.

Algunos diputados conservadores han pedido directamente que se bloquee el acceso serbio y, más veladamente, el primer ministro croata, Tihomir Oreskovic, ha dicho que espera que Serbia cumpla todos los criterios de acceso tal y como hizo Croacia.

La otra sentencia que ha sacudido las relaciones en los Balcanes ha sido la que impone 40 años de cárcel a Radovan Karadzic, “el carnicero de Sarajevo”, líder de los serbios de Bosnia durante la guerra civil que arrasó este país entre 1992 y 1995.

Los serbios, a su vez, leyeron este veredicto como una decisión política que demostraría la parcialidad de la Justicia internacional, para la que los serbios fueron siempre verdugos y nunca víctimas.

Por ejemplo, Belgrado no se olvida la sentencia exculpatoria en 2012 de Ante Gotovina, el general croata que expulsó a las fuerzas serbias de Croacia en la operación Tormenta.

Más allá de la polémica desatada por estas decisiones judiciales, en los dos países sigue habiendo políticos que tiran de retórica nacionalista y de acusaciones contra el vecino croata o serbio.

En Croacia, la decisión en 2013 del entonces Gobierno socialdemócrata de reconocer el uso oficial del alfabeto cirílico que usa la población serbia, generó una dura campaña de los sectores más nacionalistas, a los que apoya la propia presidenta, Kolinda Grabar-Kitarovic. EFE

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