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Aunque parezca una forma anticuada de publicitar tu negocio después de la era 2.0, los flyers pueden ser una herramienta económica ideal para atraer nuevas compras, si sabes implementarla correctamente.

Antes de que Internet revolucionara el mundo y se convirtiera en una de las formas de marketing más efectivas de la época actual, la publicidad con Flyers era la forma más común, popular y eficiente para promocionar marcas, artistas, eventos, etc. Todavía hoy en día es común encontrarnos con empresas que hacen uso de esta estrategia con la finalidad de atraer clientes nuevos y dar a conocer sus productos y servicios. Esto se debe en gran medida a la posibilidad de llegar al cliente cara a cara, dándole la información precisa para darse a conocer.

A pesar de sus altas posibilidades de éxito, hemos visto como se ha dejado de lado en muchos casos este tipo de marketing, debido al boom de Internet y a las nuevas tecnologías, que no en todas las ocasiones están disponibles para todos. Aunque estas herramientas son posiblemente eficientes, los grandes costes del servicio vuelven este método de marketing una opción poco asequible para la mayoría de nosotros.

La principal ventaja que obtenemos cuando utilizamos flyers para promocionar nuestro negocio es la posibilidad de enseñar los productos directamente al consumidor, apuntando a su carácter visual y creativo para obtener su atención. Esta opción en ocasiones es limitante para los que sólo utilizan el marketing digital como método de publicidad. Muchas veces la información enviada a los clientes termina en la bandeja de “spam” y, en realidad, no hay garantías de que sea revisada.

La creatividad es el mejor método para llegar al consumidor haciendo uso de flyers. Apostar por un flyer que llegue a varios consumidores a la vez aumentará las oportunidades de darte a conocer, sin necesidad de invertir cantidades exageradas de dinero. Los panfletos deben ser diseñados para despertar el interés del consumidor, sin necesidad de ser muy cargados o, por el contrario, muy aburridos. Idealmente deben contener la información del producto, pero al mismo tiempo llamar la atención del consumidor, para evitar que sean arrojados a la papelera sin la oportunidad de ser leídos.