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(Actualiza con atentados de Adén y discurso de líder rebelde)

Jaled Abdalá

Saná, 25 mar (EFE).- Después de un año de campaña militar de la coalición árabe contra los rebeldes hutíes del Yemen, el país se ha hundido en una grave crisis humanitaria, con cerca del 80 por ciento de la población necesitada de ayuda.

La alianza militar, liderada por Arabia Saudí, comenzó el 26 de marzo de 2015 sus ataques aéreos, y posteriormente sus operaciones terrestres, en un intento de restaurar en el poder al presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi.

La ofensiva, de la que se cumple mañana un año, ha logrado expulsar a los rebeldes de la provincia y la ciudad meridional de Adén y de otras cuatro sureñas, pero no ha puesto fin al conflicto en el país, lo que repercute en la vida de los civiles.

“La situación es muy difícil, ya que de acuerdo a nuestros cálculos, un 80 por ciento de los habitantes del Yemen necesita algún tipo de ayuda”, dijo a Efe el jefe de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en el Yemen (OCHA), Trond Jensen.

En ese sentido, precisó que unos 19 millones de personas necesitan agua potable; más de 14 millones, ayuda alimentaria, y más de 300.000 niños afrontan el riesgo de sufrir una grave desnutrición.

“Lo que vemos es que las fuentes de supervivencia de cientos de miles de yemeníes, si es que no son millones, están amenazadas”, recalcó Jensen.

Por ello, las organizaciones de la ONU han pedido a los países donantes este año 1.800 millones de dólares para presentar ayuda al pueblo yemení, pero hasta ahora solo han recibido un 12 % de la financiación requerida.

“Con ese dinero (unos 200 millones de dólares) sólo podremos satisfacer las necesidades más prioritarias, no podremos alimentar a 25 millones de personas ni ofrecer tratamiento médico”, se lamentó el responsable humanitario internacional.

Por su parte, el representante del Programa de Desarrollo de la ONU (UNDP) en Saná, Jamie McGoldrick, detalló en declaraciones a los periodistas la semana pasada que durante un año de lucha unas 1.200 escuelas y 600 centros sanitarios han resultado dañados.

“Lo que caracteriza este conflicto es el creciente número de muertos, especialmente civiles”, agregó McGoldrick.

Según cifras de las organizaciones internacionales, más de 6.100 personas han muerto y más de 300.000 han resultado heridas, mientras que más de 2,4 millones se vieron obligadas a abandonar sus hogares.

El alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra'ad al Hussein, cifró recientemente en 3.218 a los civiles fallecidos y en 5.778 a los heridos, principalmente por los bombardeos de la coalición árabe.

Por su parte, el grupo rebelde de los hutíes elevó hoy ese balance, asegurando que un total de 8.946 civiles han muerto por los ataques de la alianza, entre ellos 2.180 menores de edad y 1.623 mujeres.

La crisis yemení comenzó cuando los hutíes irrumpieron en Saná en septiembre de 2014 y desbancaron del poder al presidente Hadi, que ahora mantiene la sede provisional de su Gobierno en Adén, mientras que los rebeldes controlan el norte y la capital Saná.

La situación en Adén se ha deteriorado en los últimos meses con la irrupción de grupos yihadistas, como el Estado Islámico, que perpetró hoy un triple atentado suicida que causó al menos 17 muertos.

Los suicidas detonaron los coches bomba que conducían contra dos puestos de control de la Resistencia Sureña -leal a Hadi- y contra el cuartel de las fuerzas emiratíes, integrantes de la coalición árabe.

Ante el estancamiento del conflicto, los bandos rivales se han comprometido a respetar un cese de hostilidades a partir del próximo 10 de abril y a reanudar las conversaciones de paz el día 18 en Kuwait.

El líder del grupo rebelde, Abdelmalek al Huti, se comprometió hoy en un discurso con la tregua, pero advirtió de que su movimiento “resistirá” si la coalición árabe continúa sus bombardeos.

“Esperamos que triunfen los esfuerzos para cesar la agresión por el interés de todos”, dijo Al Huti, quien destacó que pasado un año “los agresores (la coalición) no han podido ganar la batalla y no van a poder hagan lo que hagan”.

En opinión del funcionario yemení Ozman Redman, “el pueblo yemení necesita ayuda humanitaria, pero más que eso necesita el cese de la guerra”.

Mientras esperaba su turno para recibir ayuda del Programa Mundial de Alimentos en Saná, Redman dijo a Efe que el conflicto del Yemen es “una guerra olvidada, desigual e injusta, en la que se destruye al pueblo y su base económica y social”. EFE