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Javier Aguilar

Turín (Italia), 18 mar (EFE).- El Consejo de Europa subrayó hoy que el respeto de los derechos sociales es el antídoto contra la exclusión y puede contribuir a reinsertar en la sociedad a las personas vulnerables y marginadas, y pidió que el fomento de la inclusión sea prioritario en la agenda política europea.

Así lo expresó su secretaria general adjunta, Gabriella Battaini-Dragoni, en la celebración del Foro de Turín sobre los derechos sociales en Europa.

El encuentro, de un día de duración, da continuidad al proceso lanzado hace un año y medio por el secretario general de la organización paneuropea, Thorbjørn Jagland, para garantizar la aplicación de la Carta Social europea en los 47 Estados miembros.

“Somos una sociedad y una democracia inclusivas”, dijo la dirigente europea, cuyo objetivo es “situar esta ambición como una prioridad en la agenda política de Europa”.

Así, Battaini-Dragoni defendió que el Consejo de Europa está convencido de que “la sociedad más fuerte y sólida es aquella que sabe aprovechar el talento de todos y es capaz de mantener una fuerte cohesión social”.

Los participantes en el Foro, entre quienes había representantes de los países miembros, elogiaron que Grecia, que ha sufrido las políticas de austeridad durante la crisis financiera, ratificara hoy la Carta Social Europea revisada, con lo que se convierte en el trigésimo cuarto Estado parte.

España, Alemania o el Reino Unido aún no lo han hecho, pero Battaini-Dragoni se mostró confiada en que el diálogo entre el Consejo y esos países “permitirá mejorar el arsenal jurídico en materia de derechos sociales”.

Esos tres países sí han ratificado la Carta Social europea de 1961. La revisión de 1996 incluye derechos a la protección contra la exclusión social y el acoso sexual, y en favor de la representación de los trabajadores y de una remuneración laboral suficiente.

El ministro de Trabajo griego, Georgios Katrougalos, miembro del gobernante partido izquierdista Syriza, afirmó que Grecia “ha sido un modelo de desmantelamiento del Estado social”, y por ello, “como primera medida para cambiar la tendencia”, ha querido ratificar la nueva Carta.

Ese instrumento permite presentar reclamaciones colectivas contra los Estados ante el Comité Europeo de Derechos Sociales, algo que se puede hacer en 15 de los 47 integrantes de la organización, entre ellos Francia, Italia, Portugal y Grecia.

El presidente de ese comité, Giuseppe Parmisano, se preguntó por qué hay países que no respetan la Carta Social y por qué sólo hay quince que aceptan las reclamaciones colectivas “para poner el dedo en la llaga de problemas concretos”.

Añadió que “no es normal” la desigualdad en derechos sociales existente en Europa. “A los refugiados e inmigrantes se les deben aplicar los mismos derechos que a los europeos”, sentenció.

El presidente de la Comisión de Trabajo del Parlamento italiano, Cesare Damiano, clausuró el Foro proponiendo “construir puentes y no muros” ante “el éxodo bíblico de refugiados que llegan a nuestras fronteras”.

Representaron al mundo académico en el Foro el profesor de Economía del Instituto de Ciencias Políticas de París Jean-Paul Fitousi y el profesor de Derecho de la Universidad de Lovaina Olivier de Schutter.

El primero se mostró “encolerizado” por las situación de los derechos sociales en Europa: “La esperanza de vida ha bajado en Grecia por la caída de los derechos sociales y la dureza de la política de austeridad. ¿Es eso la modernidad? Yo no lo creo”.

Por su parte, el profesor belga apostó por que el Tribunal de Justicia de la UE “tenga más en cuenta” la Carta Social europea, “tanto como el Convenio Europeo de Derechos Humanos”. Y defendió, como ha hecho el Parlamento Europeo, que la UE la ratifique. EFE