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(Añade declaraciones del abogado de víctimas de la Mezquita Roja)

Jaime León

Islamabad, 18 mar (EFE).- El expresidente golpista Pervez Musharraf abandonó hoy Pakistán con la promesa de regresar para hacer frente a los delitos de los que está acusado, entre ellos el de traición, días después de que el Tribunal Supremo confirmara que podía ir al extranjero por motivos médicos.

“Musharraf embarcó en un vuelo junto con su doctor”, dijo a Efe una fuente del aeropuerto de Karachi que pidió el anonimato.

El exgeneral, que llegó al poder tras dar un golpe de Estado en 1999, afirmó en el aeropuerto que volverá a Pakistán para hacer frente a los cargos de los que se le acusa.

“Amo a mi país. Volveré en pocas semanas o meses”, dijo Musharraf a los medios paquistaníes.

Las televisiones locales mostraron imágenes de una caravana de vehículos militares que salía de madrugada de la vivienda de Musharraf y llegaba al aeropuerto.

Los abogados de Musharraf han alegado que su defendido sufre un problema en la espalda que debe ser tratado en el extranjero ante la falta de recursos médicos en Pakistán.

El actual Ejecutivo del primer ministro Nawaz Sharif, que fue derrocado en un golpe de Estado en 1999 por el entonces militar, prohibió tras su regreso al poder en 2013 la salida del país de Musharraf.

Esa prohibición se basó en una denuncia en contra del exmilitar por alta traición, un delito que podría conllevar la pena de muerte.

Sin embargo, el Supremo ratificó el lunes la decisión tomada en 2014 por el Tribunal Superior de la provincia sureña de Sindh, cuya capital es Karachi, de permitir la salida de Musharraf y rechazó la apelación del Gobierno, que ayer permitió su salida.

El ministro de Interior paquistaní, Nisar Ali Khan, indicó que permitían la salida de Musharraf, tras la decisión del Supremo y la promesa del militar de que regresaría en entre cuatro y seis semanas para hacer frente a todos los casos judiciales en su contra.

Hoy tras confirmarse la salida del general retirado, el Gobierno de Sharif no ha dicho nada.

Los juicios de Musharraf se consideraron un paso adelante de la débil democracia de Pakistán, gobernada casi la mitad de su historia por cuatro dictadores militares y, hasta ahora, ninguno de ellos había sido enjuiciado.

La salida hoy del país del exmilitar ha provocado protestas del opositor Partido Popular (PP) de la dinastía de los Bhuto y de las víctimas de la operación militar ordenada en 2007 por Musharraf en la Mezquita Roja de Islamabad, donde murió un centenar de personas.

“Tras facilitar la escapada de Musharraf, el Gobierno ha perdido la autoridad moral para gobernar”, escribió en su cuenta de Twitter el presidente del PP, Bilawal Bhuto, a pesar de que su formación no hizo nada por procesar al expresidente durante los cinco años que gobernó tras su salida.

Tariq Asad, presidente y abogado de la Fundación Mártires de la Mezquita Roja, afirmó que no se debió permitir su salida porque había una orden de arresto sin fianza contra él por la muerte del clérigo Abdul Rashid Ghazi.

“Ayer presentamos un denuncia en el tribunal para que no le dejarán salir, pero ya se ha ido”, indicó Asad en una rueda de prensa en la misma mezquita donde se produjo el asalto del Ejército para sacar a los radicales hace nueve años.

En su editorial, el influyente diario Dawn calificó como “el último golpe de Musharraf” su viaje y afirmó que el histórico juicio al exdictador “está acabado”.

El exjefe del Ejército regresó a Pakistán tras un exilio voluntario de cuatro años para participar en las elecciones de 2013, pero en lugar de ello se vio envuelto en una maraña de casos judiciales.

El principal caso en su contra y que se sigue en un tribunal especial se abrió a instancias del Gobierno por traición por suspender el orden constitucional y decretar la detención de decenas de jueces en 2007, durante un pulso con el Poder Judicial.

Además, está acusado de conspiración por el asesinato de la ex primera ministra Benazir Bhuto y por la muerte de un clérigo en la operación armada que ordenó lanzar en la Mezquita Roja, todos acontecimientos ocurridos en 2007.

En enero un tribunal antiterrorista absolvió a Musharraf de cargos relativos al presunto asesinato en 2006 del líder nacionalista baluchi Nawab Akbar Bugti.

El exmilitar ha recurrido a excusas médicas y de seguridad para eludir las audiencias judiciales, en las que apenas ha participado. EFE