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La dirigente brasileña, Dilma Rousseff, ha designado este miércoles a su antecesor y padrino político Luiz Inácio Lula da Silva, salpicado en las últimas semanas por asuntos de corrupción, como nuevo titular del Ministerio de la Presidencia, informaron fuentes parlamentarias.

El nombramiento aún no ha sido confirmado por el Gobierno, pero sí lo hizo el jefe del grupo del Partido de los Trabajadores (PT) en la Cámara de Diputados, Afonso Florence, en declaraciones a los periodistas.

La decisión, según Florence, fue tomada después de una rueda de consultas que Rousseff tuvo durante los últimos dos días con el expresidente en el Palacio de la Alvorada, residencia oficial de la Presidencia en la que Lula vivió entre 2003 y 2011, período en que ejerció como jefe del Estado de Brasil.

La oposición ha criticado abiertamente que Lula pueda entrar en el gobierno, ya que entienden que se trata de un movimiento para que no sea juzgado. Más lejos de la realidad, al parecer, la intención del actual ejecutivo de Rousseff es mejorar la imagen actual del partido con la experiencia de Lula.