jueves, 1 octubre 2020 15:44

Los 28, dispuestos a sancionar a quien obstruya un gobierno libio de unidad

Bruselas, 14 mar (EFE).- Los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) mostraron hoy su disposición a sancionar a las personas que obstaculicen el establecimiento de un gobierno de unidad en Libia, pero no lograron aún un consenso para imponer medidas restrictivas.

“Hemos empezado nuestro trabajo interno para sancionar a individuos que están obstruyendo ese proceso”, indicó la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, en una rueda de prensa al término de un Consejo de Exteriores de la Unión.

Los ministros intercambiaron puntos de vista con el enviado especial del secretario general de la ONU para Libia, Martin Kobler, sobre la situación en ese país.

Mogherini señaló la “unidad” de la UE en apoyo a la última reunión del diálogo político libio que tuvo lugar la semana pasada en Túnez, de cuyos resultados dio cuenta Kobler.

“Vemos muy claramente la necesidad de que Libia tenga un Gobierno de acuerdo nacional para que haga frente urgentemente a la situación humanitaria, el riesgo que supone para los libios la ausencia de un gobierno”, señaló, y agregó que la UE está dispuesta, junto a la comunidad internacional, a “animar y apoyar en todas las formas posibles el trabajo libio en ese sentido”.

Entre esas medidas aludió a la posibilidad de imponer sanciones a quienes entorpezcan ese proceso.

Aunque los países, a iniciativa especialmente del Reino Unido y Francia, habían mostrado convergencia en cuanto a la posibilidad de que los ministros ordenaran en esta reunión preparar sanciones concretas (congelación de bienes y prohibición de entrar en la UE) de varias personas, finalmente no se alcanzó el consenso necesario para ello.

En el punto de mira están el presidente de la Cámara rebelde en Trípoli, Nouri Abu Sahmein, y su primer ministro, Jalifa al Gauil, así como del presidente del Congreso de los Diputados en Tobruk, Aqila Salah, según indicaron fuentes diplomáticas.

“Es necesario desarrollar e implementar el plan de pacificación de Libia. La impresión general es que, para ello, las sanciones probablemente no tengan demasiada efectividad y es dudoso que sean oportunas”, declaró por su parte en una rueda de prensa al término del encuentro del ministro español de Exteriores y Cooperación en funciones, José Manuel García-Margallo.

En su opinión, “es mucho más importante” que el Banco Central libio, que tiene unos activos de 60 billones de dólares, según dijo, “sea controlado por el gobierno legítimo y se financien exclusivamente aquellas operaciones controladas, autorizadas y tramitadas por el gobierno legítimo”.

Dejó claro que España “no hará ningún reconocimiento” de ese ejecutivo de unidad “sin contar con la legitimidad internacional y de los partidos políticos que actualmente se sientan en el parlamento”.

Los parlamentarios libios que se oponen al acuerdo impuesto el pasado septiembre por la ONU entre el Gobierno con sede en Trípoli y el Parlamento de Tobruk siguen impidiendo desde hace semanas que se alcance el quórum necesario para aprobar el gabinete presentado a mediados de febrero por Mohamad Fayez al Serraj.

El siguiente punto, según García-Margallo, es que el gobierno de unidad libio se traslade a Trípoli, “lo cual plantea el tema de quién proporcionará la seguridad”.

Dijo que Francia ha declarado estar en disposición “de hacer el esfuerzo” sin concretar más detalles, mientras que España, indicó, “no hará ningún esfuerzo, sobre todo si es un esfuerzo militar, en Libia, sin el consentimiento de las fuerzas parlamentarias en el supuesto de que el Gobierno lo considere necesario”.

La situación en Libia es extraordinariamente preocupante, más que hace unos meses”, enfatizó.

Explicó que “nos encontramos con unos 200.000 hombres en armas en una u otra facción y entre 5.000 y 6.000 luchadores” del Estado Islámico (EI), un número que “probablemente se incrementará en los próximos años si se va reduciendo el espacio” que ocupa esa organización terrorista en Siria e Irak.

“La situación de Libia es, probablemente, más difícil, más compleja y más preocupante que la de Siria para todo los países, pero muy especialmente para los países del Mediterráneo”, concluyó. EFE

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