miércoles, 12 agosto 2020 12:17

El asedio sirio pierde la esperanza en la paz en quinto aniversario de guerra

Susana Samhan

Beirut, 14 mar (EFE).- Siria cumple mañana el quinto aniversario del inicio de la guerra coincidiendo con negociaciones en Ginebra entre el régimen y la oposición, que son vistas con pocas esperanzas por muchos de los sirios que más sufren en las zonas asediadas.

“La gente no espera nada de los políticos, pero está de acuerdo con las conversaciones”, resumió en declaraciones a Efe por internet un activista que se identificó como Firás, desde el interior de la localidad sitiada de Madaya, al noroeste de Damasco.

Pese a que la situación humanitaria es catastrófica en distintas partes del país tras cinco años de contienda que han causado 270.000 muertos, actualmente es especialmente grave en las áreas cercadas, donde la ONU calcula que hay unas 400.000 personas atrapadas.

Si ha habido un ciudad que en el último año se ha convertido en el símbolo del sufrimiento de los civiles asediados es Madaya, rodeada por los leales al régimen de Bachar al Asad y donde en diciembre pasado las imágenes de bebés desnutridos difundidas por activistas por internet dieron la vuelta al mundo.

Desde comienzo de 2016, unas 30 personas han muerto en esa localidad por la falta de comida y medicamentos, de acuerdo a las cifras ofrecidas a Efe por el activista Nasir Ibrahim, miembro del Consejo Revolucionario Local de Madaya.

“Para serte sincero, la gente no tiene esperanza y está muy decepcionada, sobre todo, con la ONU. Se suponía que el asedio iba a acabar con la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad antes del comienzo de las negociaciones”, apuntó.

Antes de asistir a una primera ronda de diálogo en Ginebra a finales de enero pasado la oposición exigió garantías a la ONU de que se iban a levantar los sitios a ciudades, algo que por el momento no ha ocurrido.

Además, la ONU anunció en las últimas semanas un aumento del acceso humanitario que no ha llegado a materializarse, aunque se han organizado algunos convoyes de ayuda.

En el caso de Madaya, el último cargamento entró el pasado 18 de febrero y, según Nasir, se necesita más asistencia de forma urgente, en particular “proteínas”.

“Tenemos 300 casos de desnutrición y otros pacientes que sufren una rara enfermedad que causa flatulencias en el estómago, especialmente a los menores, los médicos dicen que es por la falta de proteínas”, detalló.

Las necesidades humanitarias siguen siendo urgentes en Madaya, a pesar de que la situación de seguridad ha mejorado gracias al alto el fuego, aceptado por el Gobierno y la Comisión Suprema para las Negociaciones (CSN), la principal alianza opositora.

Nasir señaló que apenas se han registrado incidentes en la localidad desde el inicio del cese de las hostilidades, el pasado 27 de febrero, que ha logrado reducir los niveles de violencia en todo el país.

Aunque el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) siempre ha desvinculado el envío de asistencia a zonas sitiadas de las negociaciones de la ONU, prepara para esta semana la entrega de asistencia en Madaya y Al Hula, en la provincia central de Homs.

No obstante, el cargamento para Madaya, que estaba previsto para hoy, ha sido suspendido por “la situación de seguridad en Qala al Madiq” en el norte de la provincia central de Hama, indicó a Efe el portavoz del CICR, Pawel Krzysiek.

El envío de ayuda a Madaya está vinculado con la entrega de asistencia a los pueblos de mayoría chií de Fua y Kefraya, en la provincia septentrional de Idleb, vecina a Hama, y cercadas por el Frente al Nusra, filial siria de Al Qaeda, y sus aliados.

Los asedios figuran entre las principales violaciones de los derechos humanos en estos cinco años de conflicto en el territorio sirio por el volumen de población al que afectan, como explicó a Efe por teléfono el investigador de Siria de Amnistía Internacional (AI), Neil Sammonds.

El experto también citó las decenas de miles de desaparecidos en prisiones gubernamentales y los bombardeos indiscriminados contra la población civil.

“Además, todas las partes, tanto el régimen como la oposición, han practicado torturas a sus prisioneros”, destacó.

Para Sammonds, los abusos no han hecho más que aumentar desde el comienzo del conflicto en marzo de 2011.

Al principio “documentábamos, sobre todo, temas relacionados con la libertad de expresión y agresiones directas a civiles y luego comenzamos a detectar ataques indiscriminados y otro tipo de violaciones”, apuntó el investigador.

Para Sammonds, si hay una parte en el conflicto que destaca por encima de todas como principal infractora de los derechos humanos son las fuerzas del régimen, incluso por encima del grupo terrorista Estado Islámico (EI).

A esto se suma la intervención de Rusia, aliada del régimen de Al Asad, desde septiembre pasado, que “no ha hecho más que empeorar la situación de los derechos humanos y fortalecer a los efectivos gubernamentales”, dijo. EFE

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