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Pedro Sánchez se mantiene a la expectativa: “Yo estoy esperando al señor Iglesias”, dice ahora. Pero no puede esperar mucho. Su tiempo está a punto de pasar.  La fecha límite del 2 de mayo, en la que si Iglesias no da su brazo a torcer, y si ningún otro aspirante logra su investidura, las Cortes se disolverán y se convocarán las elecciones para el 26 de junio. 

En la dirección del PSOE lamentan que, de ser así, se habrán perdido cuatro meses y tampoco servirá para desencallar la endemoniada situación actual, pues creen que unos nuevos comicios arrojarán un escenario muy similar al que dibujó el 20-D, escaño arriba o abajo.

Consideran por tanto que Sánchez e Iglesias volverían a estar condenados a entenderse para intentar formar un gobierno alternativo al del PP. Porque si no, lo más probable es que hubiera que volver a repetir las elecciones generales ¡por tercera vez! en apenas un año.

Según el diario La Vanguardia, en la dirección del PSOE confían en última instancia en que durante estos dos meses la presión acabe por hacerle cambiar de actitud a Pablo Iglesias y aceptar, o facilitar al menos, un gobierno de Pedro Sánchez que también necesita del concurso del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, para que luego la legislatura no fuera fallida y contara con una mayoría sólida para afrontar las grandes reformas previstas.

es verdad que las formas no an ayudado y que se abrió una brecha difícil. El líder de Podemos, además, tocó la fibra sensible a los socialistas, con su apelación al “pasado manchado de cal viva” de Felipe González. “Estoy dispuesto a pasar página, no voy a entrar en ningún tipo de provocación ni de insulto”, dice ahora Sánchez. 

En la dirección del PSOE aseguran ver ya grandes diferencias en la dirección de Podemos . Con Errejón, aseguran, el diálogo y la interlocución es mucho más fluido, y no sólo porque sea el portavoz parlamentario. Su posición, piensan, es “más flexible” y tendente al acuerdo.