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Noelia López

Berlín, 11 mar (EFE).- La política de refugiados de la canciller de Alemania, Angela Merkel, se somete este domingo a examen en las elecciones de tres estados federados, donde conservadores y socialdemócratas se miden ante el emergente populismo de derechas de Alternativa por Alemania (AfD).

Esta fuerza, nacida en 2013 como partido euroescéptico contrario a los rescates griegos y que en las elecciones generales de ese año quedó fuera del Bundestag con el 4,7 % de los votos, espera ahora como mínimo duplicar ese porcentaje, apoyada en un discurso de tintes xenófobos y situarse como tercera mayor fuerza en los tres “Länder”.

Según los últimos sondeos, su mayor triunfo lo lograría en el estado de Sajonia-Anhalt, en el este del país, donde el último barómetro político que difunde la segunda cadena de la televisión pública la otorga el 18 % de los sufragios.

En los otros dos estados federados en liza, Baden-Württemberg y Renania-Palatinado, ambos en el oeste, AfD rondaría entre el 9 y el 11 % de los votos.

Tras la llegada el año pasado a Alemania de cerca de 1,1 millones de solicitantes de asilo, la crisis de los refugiados y las iniciativas para frenar los flujos han centrado la campaña.

En sus actos electorales los grandes partidos no han ocultado su rechazo, y su temor, ante el auge de los mensajes populistas, críticos con la gestión de Merkel y velada o directamente racistas.

Merkel se suma hoy en la ciudad de Halle al cierre de campaña de la Unión Cristianodemócrata (CDU) en Sajonia-Anhalt, gobernada por los conservadores en esta legislatura con una gran coalición, a imagen de la vigente a escala nacional, que podría estar en riesgo por la caída del Partido Socialdemócrata (SPD).

Según las encuestas, tras la CDU y La Izquierda, que aglutina a los postcomunistas y disidentes socialdemócratas, se situaría AfD, relegando al SPD a una inédita cuarta posición.

El principal duelo entre la CDU y el SPD tendrá lugar en Renania-Palatinado, “Land” que gobiernan los segundos en coalición con Los Verdes, con Malu Dreyer de primera ministra.

A su puesto aspira la conservadora Julia Klöckner, vicepresidenta del partido de Merkel y figura en ascenso a nivel nacional, que durante la campaña ha acaparado no pocos titulares con nuevas propuestas para endurecer las leyes de asilo e impulsar la integración de los extranjeros en el país con su adhesión a los valores alemanes.

Las últimas encuestas le otorgan el 35 % de los votos, sólo un punto por detrás de Dreyer, que anoche decidió dejar vacía su silla en el debate televisivo organizado por la cadena regional SWR en protesta por la presencia en el acto del candidato de AfD.

“AfD mantiene posiciones muy radicales desde mi punto de vista, una visión ultraconservadora de la mujer y de la familia. No es ningún partido con el que se puedan intercambiar argumentos”, manifestó hoy a la cadena Phoenix, donde estimó que sería “lamentable” que esa fuerza entrara en el parlamento regional.

Con mucha probabilidad lo hará, ya que los sondeos sitúan a AfD como tercera fuerza con el 9 % de los votos liderados por Uwe Junge, un oficial del ejército que abandonó en 2009 la CDU, tras treinta años de militancia, desencantado al ver que abandonaba “sus valores conservadores”.

En Baden-Württemberg gobiernan Los Verdes en coalición con los socialdemócratas, alianza que logró desbancar en los últimos comicios del poder a la CDU en este feudo tradicionalmente conservador.

Los sondeos vaticinan una debacle de la CDU de Merkel, con el 29 % de los votos (diez puntos menos que hace cinco años) y del SPD, con el 14 % (nueve puntos menos), mientras que Los Verdes superarían con nota el examen de la legislatura y podrían reunir el 32 % de los sufragios (casi ocho puntos más).

En su último videomensaje antes de los comicios, Jörg Meuthen, cabeza de lista de AfD en la región, pidió el voto para la única “alternativa” de los que defienden los derechos de la familia en una sociedad “decadente” y quieren una política de inmigración “en interés de los ciudadanos alemanes” frente al actual “caos”.

Meuthen agradeció el “valor” de los simpatizantes que han apoyado la campaña del partido frente a los ataques desde la izquierda.

Según informó la policía en un comunicado, en uno de los últimos actos electorales celebrado por el AfD en la región, en Reutlingen, las fuerzas de seguridad tuvieron que proteger a los militantes del partido frente a unos 500 simpatizantes de extrema izquierda. EFE

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