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Sonia López

Madrid, 10 mar (EFE).- Podemos ha tratado hoy de minimizar las tensiones provocadas por las últimas dimisiones en Madrid y desde la dirección insisten en negar una fractura interna y acusar al PSOE de ser el autor intelectual de una operación para debilitar y dividir a la formación morada.

Desde la cúpula del partido el mensaje hoy era uno y claro: desvincular las dimisiones en Madrid de cualquier posible discrepancia en la estrategia política, reafirmar la unidad en los objetivos para formar gobierno y negar diferencias entre los sectores considerados más afines al secretario general, Pablo Iglesias, o al número dos, Íñigo Errejón.

Errejón recordaba hoy en una entrevista televisiva que es amigo de Iglesias desde los 19 años, que siguen “en esto” juntos y que comparten rumbo e ideas.

Podemos insiste en que el problema en Madrid es exclusivamente territorial y no tiene ninguna traslación al ámbito nacional, y asegura que en la estrategia para una investidura están “todos a una”.

Así han salido hoy, “todos a una” a negar disensiones en la dirección después de que Iglesias y Errejón constataran ayer en la reunión que mantuvieron la imperiosa necesidad de no seguir alimentando el relato de la división en Podemos para no desviar la atención de lo importante, y eso, a su juicio, es la intención del PSOE de abrir su acuerdo con C's al PP.

“Cabeza fría, mirada larga y paso corto”, era el consejo que Errejón lanzaba anoche en una carta a sus compañeros, a quienes llamaba a no amplificar los problemas de un territorio ni trasladarlos a la dirección estatal, y en la que además acusaba al “aparato” del PSOE de poner en marcha una ofensiva contra Podemos.

Lo que no niegan algunos dirigentes es que las dimisiones en Madrid no han llegado en el momento más oportuno e incluso han podido sobredimensionar el debate sobre la división interna detrás del que ven una 'operación' del PSOE para tratar de debilitarles y fracturarles.

Sin embargo, auguran un estrepitoso fracaso a esa “campaña”.

“La posición en Podemos es unánime, queremos un gobierno a la valenciana y que las políticas de austeridad se acaben”, ha asegurado Irene Montero, portavoz adjunta en el Congreso.

Montero, responsable del gabinete de Iglesias, recordaba como el Ibex 35 y “viejas glorias” del PSOE como Felipe González fueron los primeros en reaccionar ante un partido político que no formaba parte de “los planes de las élites”.

“Reconocemos la diferencia, seguramente hay tantas posiciones en Podemos como miembros o simpatizantes” pero “tratar de convertir la diferencia en una suerte de fractura es no conocernos y no entender que tenemos una firmeza absoluta y un compromiso férreo con la posibilidad de exista gobierno a la valenciana y nos podamos entender con PSOE, IU y Compromís para formar gobierno”, ha dicho.

Podemos tratará ahora de “aguantar el chaparrón”, según algunos dirigentes del partido consultados por Efe, que dan por hecho que esta es la factura que les están haciendo pagar los socialistas por haberles dicho “la verdad” en el debate de investidura.

La “oleada de titulares pasará en dos o tres días”, ha asegurado el secretario de Organización, Sergio Pascual, tras subrayar que si por algo está trabajando Podemos es por “cambiar el rumbo del país”, objetivo tras el cual “hay una pétrea unidad de criterio”.

Otra de las voces que han defendido hoy la unidad en el partido ha sido la de la secretaria general en Andalucía, Teresa Rodríguez, quien irónicamente ha recordado que se ha hablado de la ruptura de Podemos desde su nacimiento y ha negado cualquier diferencia entre Iglesias y Errejón.

“No ha habido diferencias entre ambos sobre la formación de un posible gobierno o sobre la posición en la investidura. Me consta que no, ni entre ellos dos ni conmigo. El debate y la discusión son democráticos, legítimos y normales”, ha zanjado.

La misma idea repetía el portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, José Manuel López, quien ha asegurado que “sólo hay un Podemos” que es el que pelea y que las dimisiones de nueve miembros del consejo madrileño deben circunscribirse al ámbito regional. EFE

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