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Lisboa, 10 mar (EFE).- La Comisión Europea (CE) y el Gobierno de Portugal se emplazaron hoy para el próximo mes de mayo para saber si será necesario o no que las autoridades lusas pongan en marcha nuevas de medidas de austeridad este año.

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, analizó hoy en Lisboa el Presupuesto portugués y abogó por la prudencia ante los rumores de nuevos recortes, en un país que todavía arrastra los efectos de los duros años que sufrió con el rescate financiero (2011-2014).

“No hemos discutido ninguna medida adicional” de ahorro, aclaró hoy Moscovici en rueda de prensa tras el encuentro que mantuvo con el ministro luso de Finanzas, Mário Centeno.

El comisario, que también se reunión con el primer ministro luso, António Costa, comentó que aún es temprano para analizar la ejecución del Presupuesto anti-austeridad de 2016, aprobado en febrero pasado por la Comisión Europea (CE) aunque con un aprobado raspado.

Dijo que hay que aguardar a la segunda fase de la discusión parlamentaria del documento y a que Lisboa mande a Bruselas en abril una serie de reformas del mercado de trabajo, del sector financiero, de la Administración Pública, y de la Energía y el Transporte, entre otras.

“En el inicio de mayo y a partir de esos documentos, la Comisión adoptará sus próximas recomendaciones específicas para Portugal y tomará las decisiones necesarias en el ámbito del procedimiento relativo a los déficit excesivos”, refirió.

Moscovici fue insistentemente cuestionado por la posibilidad de que Portugal aplique un plan “B”, como ha sugerido el Eurogrupo (los diecinueve países que comparten el euro), que podría incluir nuevas de medidas de ajuste, incluido un nuevo aumento de impuestos.

“No especulo con ningún escenario”, terció el político socialista francés, quien aprovechó para dejar claro que el Ejecutivo comunitario no va a “interferir en las políticas nacionales, pero sí va a “aconsejar cuando sea necesario”.

El Presupuesto del Estado luso para 2016, considerado arriesgado por expertos en Finanzas y por el centro-derecha, sube levemente las pensiones, elimina recortes salariales a los funcionarios y retira un impuesto extraordinario en el 90 % de las nóminas.

Aprobado en febrero por el Ejecutivo socialista y sus socios de la izquierda radical, el documento compensa estas medidas, al gravar los impuestos de ciertos productos, los combustibles y del tabaco, entre otros.

“Las autoridades portuguesas han mostrado un fuerte compromiso europeo al trabajar tan bien con la Comisión”, reflejó Moscovici, quien compareció ante la prensa junto al titular de Finanzas de Portugal.

El comisario subrayó al mismo tiempo que Portugal “continúa enfrentando desafíos”, a pesar del “largo camino” que ya ha recorrido.

“Está expuesto a varios riesgos”, agregó, “especialmente en el actual frágil clima económico mundial”.

Entre otras asuntos, Moscovice citó el alto endeudamiento del país, no solo en el sector público (casi 130 % del PIB).

Avisó que, aunque la de las familias ha bajado, la deuda de las empresas es “todavía alta”.

“Un abultado porcentaje de créditos vencidos constituyen debilidades en un contexto de desempleo elevado”, alertó Moscovici.

Portugal se ha comprometido con la Comisión Europea a bajar en 2016 el déficit público hasta el 2,2 % del PIB -en 2015 acabó en torno al 4 % – y la deuda pública hasta el 127,7 % del PIB.

Según las previsiones del Gobierno portugués, el país crecerá del 1,5 % en 2015 hasta el 1,8 % en 2016, cuando se espera que el desempleo baje un punto porcentual, hasta el 11,3 %. EFE