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Juan Palop

Berlín, 9 mar (EFE).- Unas 10.000 empresas se dieron cita hoy en la apertura de la ITB de Berlín, la mayor feria turística de un sector que ve crecer anualmente sus cifras, pero que se enfrenta a graves desafíos como el terrorismo yihadista o la revolución tecnológica.

El año pasado volvió a marcar un récord en los registros de la Organización Mundial de Turismo (OMT), con cerca de 1.200 millones de viajes al extranjero en todo el mundo, un 4,4 % más que en 2014, pero estas cifras esconden una realidad menos proclive al optimismo, según los expertos.

“En 2016 se prevé en todo el mundo un repunte de los viajes al extranjero del 3 %. Sin el efecto del terrorismo este incremento podría ser del 4,5 %”, explicó en rueda de prensa Rolf Freitag, director ejecutivo de la consultora IPK International.

El 40 % de los encuestados en el Sondeo Mundial de Turismo, agregó este experto, aseguran que la inestabilidad en algunos países “va a influir en sus planificaciones de viajes en 2016”.

De hecho, los profesionales del sector presentes en la ITB coinciden en asegurar que han detectado una fuerte caída en las reservas para destinos como Turquía, Túnez y Egipto a causa de la inestabilidad política que está afectando a estos países.

Otros destinos homologables de la región, en contraste, están viendo subir el interés en su oferta, como Grecia o España.

El ministro de Turismo en funciones de España, José Manuel Soria, avanzó en la feria que, tras el récord de visitas del ejercicio pasado, 2016 será un “buen año” a juzgar por las visitas acumuladas hasta marzo y las reservas para la temporada de verano.

Frente a esta amenaza, el secretario general de la OMT, Taleb Rifai, reconoció en el marco de la ITB sentirse “preocupado” por la seguridad, un elemento a su juicio “crucial” para el turismo, ante el auge del terrorismo internacional.

No obstante, Rifai pidió a los gobiernos no “cerrar fronteras” y “levantar muros”, porque podrían “lamentar” a largo plazo este tipo de medidas que dañan al turismo.

Christian Göke, director ejecutivo de la organización ferial, abogó al inaugurar la feria por buscar “un impulso” nuevo para el sector “frente a los ataques terroristas contra destinos turísticos famosos y el creciente miedo entre los consumidores”.

Además, los expertos citaron el desafío que suponen las nuevas tecnologías, tanto por los problemas que sumarse a la digitalización como por la irrupción de nuevos actores en el sector.

La ITB, escenificando su importancia, dedica dos pabellones a las aplicaciones de la tecnología al turismo, donde se pueden usar gafas de realidad virtual para probar cruceros y hoteles o comprobar las posibilidades de distintos programas para comprar billetes de avión y reservar hoteles.

Estrellas en esta sección especial son ChihiraKanae, un robot humanoide de la empresa japonesa Toshiba que ejerce de azafata de congresos, y el robot “Mario”, que trabaja en el hotel Ghent Marriott de Bélgica y habla 19 idiomas.

También supone un reto para esta industria su sostenibilidad medioambiental y económica, ya que el sector tiende a instalarse en entornos sensibles y se encuentra tradicionalmente aquejado por la estacionalidad y la temporalidad del empleo que genera.

Las Maldivas, el país invitado en esta edición de la ITB, condensa de alguna forma muchos de estos desafíos, del auge del terrorismo yihadista en su territorio a la conservación del medioambiente.

“Las Islas Maldivas son un lugar seguro y destacan por su particular belleza y naturaleza”, aseguró el ministro de Turismo de este país, Moosa Zameer.

La ITB, que celebra este año su 50 aniversario, cuenta en esta ocasión con más de 10.000 expositores de 187 países y regiones, y espera recibir a más de 100.000 visitantes y profesionales entre hoy y el próximo domingo. EFE

jpm/psh

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