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Roma, 8 mar (EFE).- El primer ministro de Italia, Matteo Renzi, y el presidente de Francia, François Hollande, sellaron hoy varios acuerdos económicos pero trataron también la cuestión de los refugiados al pedir a Europa “una solución rápida” en la gestión de este fenómeno.

“Europa debe proporcionar una solución rápida al reto que representan los flujos de refugiados e inmigrantes que continúan llegando a sus fronteras”, señala una declaración conjunta emitida al término del encuentro bilateral celebrado en Venecia.

Rechazaron, no obstante, “respuestas unilaterales” como las llevadas a cabo por varios países comunitarios, que han alzado cercas o muros en sus confines para tratar de contener el masivo flujo de inmigración que llega al continente por los Balcanes.

Estas iniciativas, en opinión de Renzi y Hollande, “no contribuyen a una solución duradera” debido a que la cuestión requiere “una gestión coordinada, conforme a los valores europeos”.

Las palabras de los dos líderes se producen después de que el Consejo Europeo haya alcanzado un principio de acuerdo sobre las reclamaciones de Turquía para contener la inmigración, que conllevaría entre otras cosas la devolución de inmigrantes.

En esta reunión bilateral también se abordó el terrorismo internacional y, en la declaración conjunta, aseguraron que “ante una amenaza a la seguridad cada vez más multiforme e imprevisible” están plenamente de acuerdo con una “Europa de defensa”.

Por su parte Hollande defendió la necesidad de que la Unión Europea “reaccione” ante “la amenaza común” del terrorismo de índole yihadista.

“Europa debe reaccionar. Nuestros países, con esta colaboración, deben demostrar que son capaces de llevar a cabo iniciativas en Siria y Libia para luchar contra el terrorismo”, señaló.

Sobre la situación en estos dos países, en el atolladero de la guerra civil, del vacío de poder y del avance terrorista, también se trató en el encuentro.

Sobre Siria, Hollande aseguró que todas las acciones militares que se ejecuten en este país únicamente irán dirigidas a combatir el yihadismo, al tiempo que aplaudió una tregua que, sin embargo, “es frágil y no basta”.

“En Siria hemos unido esfuerzos y se ha producido un alto el fuego. Es frágil y no basta. Pero debemos aprovechar esta tregua para que se de una negociación que desemboque en una transición política”, apuntó Hollande.

En este sentido apostó por “reiniciar la unidad de Siria, garantizar la estabilidad y la democracia y luchar contra el terrorismo”.

En cuanto a la situación en Libia, Renzi y Hollande animaron al país a avanzar en la constitución de un Gobierno de unidad nacional y el líder italiano aseguró que, para ello, “el tiempo a su disposición no es infinito”.

Más allá de las cuestiones de política internacional, Italia y Francia se sentaron a la mesa del Palacio Ducal veneciano para llegar a una serie de acuerdos en materia económica.

El más destacable puede que sea el que impulsa la creación de la polémica línea de ferrocarril entre Turín, en el Piamonte, y Lyon, en el este de Francia, una construcción que ha mantenido en pie de guerra a las poblaciones del valle alpino italiano durante décadas.

El acuerdo fue sellado por el ministro de Infraestructuras italiano, Graziano Delrio, y el secretario de Estado francés de Transportes, Alain Vidalies, quienes en un comunicado calificaron de “prioridad” la conclusión de la línea ferroviaria de alta velocidad.

También se establecieron cuatro “puntos principales de convergencia” para los Gobiernos de Italia y Francia en el ámbito económico y financiero: la reforma de la gobernabilidad de la Unión Europea, la unión bancaria, la lucha contra el fraude y la evasión fiscal y contra la financiación del terrorismo.

También se sellaron acuerdos en materia medioambiental y un proyecto piloto de movilidad para jóvenes de estos dos países, además de la institución de un doctorado en nombre de la italiana Valeria Solesin, que murió en el ataque terrorista del Bataclán, en París el pasado noviembre.

La jornada en Venecia estuvo también marcada por las protestas y activistas contrarios a la realización de la línea ferroviaria entre Turín y Lyon se enfrentaron en las aguas de los canales venecianos a las fuerzas del orden, que finalmente impidieron su acceso a un centro blindado. EFE

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