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El candidato Donald Trump se ha convertido en el principal problema de los propios republicanos, que arremeten contra él con dureza. La última polémica baja incluso al nivel de los atributos masculinos… En un retrato realizado hace un mes por el artista estadounidense Illma Gore se reflejaba a Donald Trump desnudo y con un micropene junto con la leyenda 'Hagamos otra vez grande a América'. Anoche, otro de los candidatos que le disputa la representación del partido republicano, Marco Rubio, hizo alusión a este retrato y al supuesto micropene insinuando una relación entre el pequeño tamaño de la manos del magnate y su miembro.

“Mi oponente dijo que si mis manos son pequeñas algo más podría ser pequeño, pero les garantizo que no hay problema con eso, se lo garantizo, enfatizó.

Tanto Marco Rubio como Ted Cruz, los rivales de Trump en la carrera presidencial, parecen decididos a arremeter contra él, en la línea marcada por el excandidato Mitt Romney. Como es habitual en él, Trump respondió con dureza a los ataques de los dos senadores, lo que produjo momentos de auténtica agresividad, sólo mitigados por las intervenciones del cuarto candidato en liza, el gobernador de Ohio, John Kasich, quien en todo momento evitó reproches personales al resto de aspirantes.

Dos tercios de los votantes han dicho que no te quieren, espetó el senador por Florida Marco Rubio a Trump al poco de empezar el debate, para a continuación acusarle de no tener valores suficientemente conservadores.

A él se le unió el senador por Texas Ted Cruz, quien aseguró que, durante cuarenta años, “Trump ha sido parte de la corrupción de Washington con la que (sus votantes) están furiosos, es alguien que ha usado el poder del Gobierno para beneficios privados“.

Como ya había hecho en otras ocasiones, Cruz afeó a Trump sus apoyos anteriores a políticos demócratas y a algunos republicanos que redactaron la propuesta de reforma migratoria en 2013.

En 2008, Trump le dio cuatro cheques a Hillary Clinton para que fuese presidenta“, remachó el político conservador.

Trump se defendió de estas acusaciones recordando que “hasta hace poco” él no era un político, sino un hombre de negocios y que, como tal, buscaba “lo mejor” para su empresa, para sus empleados y para su familia, lo que conllevaba apoyar a políticos de uno y otro bando.