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Gustavo Monge

Praga, 2 mar (EFE).- Eslovaquia quiere, tras las elecciones legislativas de este sábado, apuntalar su modelo económico con medidas educativas y de inversión dirigidas al sector del motor con el fin de crear las condiciones para un crecimiento sostenible.

Esta antigua república comunista de 5,4 millones de habitantes, que entró en la Unión Europea (UE) en 2004 y en la zona euro cuatro años más tarde, es hoy -con un millón de unidades- el mayor productor de vehículos “per capita” del planeta.

Justo en la recta final de la campaña electoral se anunció la llegada al país del grupo británico Jaguar Land Rover, que impulsará más todavía la producción de vehículos.

A esta inversión, valorada en unos 1.500 millones de euros, se unirá otra de Volkswagen por valor de 300 millones de euros en su planta de Bratislava, donde montará el Porsche Cayanne.

El pequeño país centroeuropeo logró modernizar su economía desde el fin del comunismo en 1989 al pasar de una estructura productiva basada en industrias pesada obsoletas a otra orientada al sector del motor y el electrotécnico.

Ahora se busca cómo mantener una “competitividad sostenida” en este sector, explicó a Efe Jan Pribula, jefe de la Asociación de la Industria del Automóvil eslovaca (ZAP).

La estrategia eslovaca de apostar por este sector ha creado presiones en el mercado laboral, que es cada vez más flexible y adaptado a las necesidades de los fabricantes.

Todo en un país con una de las rentas más bajas de la zona euro, con un salario medio de unos 700 euros mensuales.

A pesar del bajo nivel salarial, el Gobierno socialdemócrata, que busca la reelección este domingo, se ha tenido que replantear algunos programas de estudio en las escuelas para seguir siendo competitivo para el sector automotor.

“El camino es la formación y preparar una fuerza laboral cualificada, y la forma de transferir los resultados de la ciencia e investigación a aplicaciones e innovaciones en la industria”, dice Pribula sobre el nuevo marco educativo.

De hecho, el sector del motor fue uno de los grandes impulsores de la nueva ley sobre educación dual, que entró en vigor el año pasado y que regula la posibilidad de unir formación teórica con práctica en empresas del sector automotor.

A este programa se han unido los tres grandes fabricantes de coches presentes en Eslovaquia: la alemana Volkswagen, el grupo francés PSA Peugeot Citroen, y la surcoreana KIA Motors.

El peso de estas empresas en enorme en un país, donde un 12 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) proviene de ese sector.

La industria automotor ha sido un factor clave para seguir generando empleo, ya que el 40 por ciento de los suministradores de los grandes fabricantes proceden de compañías locales, y el resto es importado desde el exterior.

De hecho, la tasa de desempleo es notablemente más baja en aquellas regiones eslovacas donde hay plantas del sector automotor.

Así es en la capital Bratislava y las ciudades de Trnava y Zilina, situadas más al noreste del país. EFE