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Riad, 2 mar (EFE).- Los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) declararon hoy grupo terrorista al brazo armado del movimiento chií libanés Hizbulá, cuyas milicias luchan en Siria junto a las fuerzas del régimen de Bachar al Asad.

En un comunicado difundido hoy por el CCG, formado por Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Omán y Baréin, se justificó la decisión por las “continuas acciones hostiles realizadas por los miembros de estas milicias para reclutar jóvenes de los países del CCG para lanzar operaciones terroristas”.

El secretario general del CCG, Abdelatif al Ziani, señaló que los seis países “tomarán las medidas oportunas para aplicar esta decisión de acuerdo con las leyes especiales que regulan la lucha antiterrorista”.

Asimismo, acusó a Hizbulá de practicar el contrabando de armas y explosivos, generar discordias, instigar el caos y la violencia, “lo que supone una flagrante violación a la soberanía, la seguridad y la estabilidad de los países del CCG”.

En ese sentido, la organización árabe consideró que “las prácticas de las milicias de Hizbulá en los países del CCG y las acciones terroristas que efectúan en Siria, el Yemen e Irak se contradicen con los valores, los principios éticos y la legislación internacional”.

Además, esta organización regional insistió en su nota en que las acciones del grupo libanés constituyen una amenaza a la seguridad del mundo árabe.

En junio de 2013, el CCG condenó la intervención de Hizbulá en el conflicto sirio a favor del régimen de Al Asad.

Además, pidió la adopción medidas contra las personas en los países árabes del golfo Pérsico que pertenezcan a esas milicias, en lo que se refiere a su residencia y transacciones financieras y comerciales.

Sin embargo, el CCG no había llegado, hasta ahora, al extremo de calificar a Hizbulá como un grupo terrorista.

Hasta el momento, solo Arabia Saudí había declarado, en marzo de 2014, a una organización local de movimiento chií: “Hizbulá en el Hiyaz”, como un grupo terrorista.

La decisión de hoy se enmarca en un aumento de la tensión entre los países árabes del Golfo y el Líbano, después de que Riad decidiera suspender una ayuda militar por 4.000 millones de dólares al Líbano, a finales de febrero.

Arabia Saudí tomó esta medida tras acusar al Líbano de no haber condenado los asaltos contra dos legaciones diplomáticas saudíes, en Irán.

Dichas misiones, entre ellas la embajada en Teherán, fueron asaltadas después de que en enero las autoridades saudíes ejecutaran al clérigo chií opositor Nimr Baqir al Nimr, lo que desató una crisis entre Arabia Saudí e Irán que ha acabado salpicando al Líbano.

Ayer, el máximo dirigente de Hizbulá, el jeque Hasan Nasrala, criticó a Arabia Saudí en un discurso en el que declaró que “el Líbano ha entrado en una nueva fase de conflicto político que (Arabia Saudí) intenta agravar”.

“Hizbulá es el problema de Arabia Saudí, digamos las cosas de modo claro, y aceptamos asumir la responsabilidad que esta situación implica”, agregó antes de cargar contra el papel de Riad en los conflictos de Siria, Irak y el Yemen”, dijo Nasrala. EFE