Compartir

Ginebra, 25 feb (EFE).- El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, dijo hoy que la ayuda humanitaria ha llegado a 110.000 personas de las 480.000 que la necesitan urgentemente en áreas militarmente cercadas de Siria.

Consideró que si se respeta el cese de las hostilidades, que está previsto que entre en vigor mañana a la medianoche, “acelerará de forma efectiva” el acceso de la ayuda a las zonas sitiadas y a otras áreas de difícil acceso humanitario en Siria.

“Estamos hablando de cambios muy serios”, opinó De Mistura, quien dijo que mañana informará sobre la reanudación de las conversaciones de paz sirias, tras hacer una presentación desde Ginebra, por teleconferencia, al Consejo de Seguridad de la ONU.

“Mañana es un día crucial, en el cual se cumplirá al mediodía el plazo para la aceptación (por las partes beligerantes) del cese de las hostilidades”, agregó De Mistura, quien actúa como mediador en el proceso diplomático de paz para Siria.

Por su parte, el presidente del grupo de trabajo que coordina la entrada de la ayuda humanitaria en las zonas sitiadas, Jan Egeland, precisó que en los últimos días hubo dos convoyes adicionales.

Un convoy llevó ayuda a Kafr Batna, en Guta oriental, convertido en el principal centro opositor en las afueras de Damasco.

Se trata de una zona de enfrentamientos y ataques constantes donde 10.000 personas han recibido alimentos y otros artículos esenciales.

Otro convoy entró por segunda vez en Muadamiya, en las inmediaciones de la capital, tras el primero que llegó allí la semana pasada, tras llevar un año y medio totalmente aislada de la ayuda humanitaria.

Con estas dos últimas entregas son seis localidades sitiadas de Siria las que han recibido ayuda en menos de dos semanas.

“Desde el inicio de la guerra, el acceso humanitario ha sido uno de los mayores problemas. La gente ha muerto por no recibir ayuda debido a que las partes (en control de esos territorios) negaban el acceso”, declaró Egeland.

Precisó que 2015 fue un año terrible en ese sentido, pues “sólo se cubrió el 1 por ciento de las necesidades humanitarias en las zonas cercadas, a las que durante nueve de doce meses del año entraron cero alimentos”.

Algunas áreas están cercadas por las fuerzas del régimen de Damasco o sus aliados y otras por grupos armados opositores, incluyendo la rama siria de Al Queda, el Frente Al Nusra o los yihadistas del Estado Islámico (EI).

Este último es el caso de la localidad de Deir al Zur, en el noreste de Siria y controlada por el EI, “el único lugar donde los responsables humanitarios no podemos entrar por rutas terrestres negociadas”.

Por esa razón, el Programa Mundial de Alimentos, la mayor agencia humanitaria de la ONU, ha lanzado una operación para el lanzamiento aéreo de alimentos, con las primeras 21 toneladas de ayuda lanzadas este miércoles.

Sin embargo, Egeland reveló que hubo dos problemas, uno relacionado con paquetes que iban a la deriva y cayeron en lugares equivocados, mientras que la otra complicación tuvo que ver con paracaídas que no se abrieron y comida destruida.

“Con estas lecciones, los mejores expertos en logística humanitaria están trabajando” para corregir los errores y poder aportar ayuda a los 200.000 civiles, la mayoría niños y mujeres, cercados por el Estado Islámico en Deir al Zur”, sostuvo.

Con respecto al resto de áreas sitiadas a las que todavía tiene que llegar la ayuda, Egeland precisó que varias se encuentran en la región de Guta oriental, a donde se espera llegar “en los próximos días con convoyes”.

Además, “necesitamos ayuda para acceder a zonas de Alepo y Homs, donde hay inmensas necesidades que cubrir”, agregó. EFE

is/psh