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La crisis entre Arabia Saudí e Irán amenaza con desestabilizar el Líbano

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Kathy Seleme

Beirut, 25 feb (EFE).- La grave crisis política que azota Oriente Medio y que mantiene en pie de guerra a los regímenes y grupos de credo suní contra los de credo chií, ha irrumpido en el Líbano tras la decisión de Riad de suspender una ayuda militar de 4.000 millones de dólares y de pedir a sus ciudadanos que abandonen el país.

La retirada de la ayuda y la decisión de recomendar a sus súbditos que no viajen al Líbano, medida seguida por los Emiratos, Catar, Kuwait y Baréin, han desatado las acusaciones entre las dos principales alianzas libanesas, cuya confrontación mantiene bloqueada la política nacional desde hace un año y nueve meses.

Riad tomó estas medidas en respuesta a la postura sobre el contencioso irano-saudí mantenida por Beirut, que se abstuvo de condenar los ataques contra dos misiones diplomáticas saudíes en Irán, que desembocaron en el cese de relaciones entre Riad y Teherán.

Dichos ataques se produjeron en represalia por la ejecución en Arabia Saudí, en enero, del clérigo chií Nimr Baqr al Nimr, que provocó protestas de los chiíes en la región.

Para el diputado Ahmad Fatfat, lo que ha ocurrido se debe a que «la tensión entre Arabia Saudí e Irán repercute en la escena libanesa debido a que Hizbulá participa en los conflictos regionales».

Fatfat se refería a la presencia del grupo chií en Siria y Yemen, donde apoya a los bandos contrarios a Arabia Saudí.

«Esas decisiones se deben a la postura de Hizbulá y a las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores (Yebrán Basil)», continuó este diputado del partido Corriente del Futuro, agrupación liderada por Saad Hariri, tradicionalmente cercano a Occidente y al régimen suní de Arabia Saudí.

Basil indicó recientemente que la decisión de no condenar los ataques contra las legaciones saudíes en Irán se debió a que en dichas condenas se vinculaba a Hizbulá con el terrorismo, por lo que había prevalecido «el interés nacional al árabe».

Según Fatfat, «es la primera vez que las relaciones entre el Líbano y los países del Golfo se degradan de esta manera».

El diputado mostró también su preocupación ya que, según él, las medidas «tendrán consecuencias económicas, financieras y políticas».

«El 70 por ciento de las transferencias se realizan desde los países del Golfo, en especial Arabia Saudí, que además deposita fondos en el Banco del Líbano, para apoyar la economía», dijo.

El Gobierno libanés intentó frenar el martes la crisis subrayando que considera «necesario que el Líbano elimine cualquier asunto que pueda perturbar sus relaciones con los países árabes hermanos», tal y como afirmó el primer ministro, Tamam Salam, de credo suní, y quien prepara una visita a los países del Golfo.

Hizbulá, a través de su órgano de información oficial, Al Manar, ha responsabilizado a Riad acusándolo de pretender aumentar las tensiones sectarias y ha asegurado que estas medidas son una respuesta a los logros de la milicia chií en Siria.

Asimismo, el ministro de Estado para los Asuntos del Parlamento, Mohamad Fneich (miembro el Hizbulá) ha subrayado que «Hizbulá no ha cometido ningún error para que tenga que disculparse».

«¿No tendrían que disculparse los saudíes por su actuación en el Yemen», inquirió Fneich.

En este sentido, el vicepresidente del Consejo Ejecutivo del grupo chií, Nabil Kauk, argumentó que «Arabia Saudí, con su dinero, no puede cambiar la dignidad del ejército, comprar la voluntad de los libaneses ni quitarles su dignidad».

El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Americana-libanesa (LAU), Makram Ouaiss, mostró a Efe su confianza en que la visita que prepara el primer ministro a los países de la región logre «aclarar la situación».

Para el experto, «lo que sucede es consecuencia de las guerras regionales, especialmente, de la tensión entre Arabia Saudí e Irán y el endurecimiento de las posiciones en los países afectados por esta situación».

Según Ouaiss, los conflictos regionales han exacerbado la tensión. Sobre todo en la guerra Siria, donde Irán y Hizbulá (chiíes) apoyan al régimen del presidente Bachar al Asad (alauí, perteneciente a la rama chií), mientras que Arabia Saudí (suní) respalda a los rebeldes (suníes).

Y en el conflicto yemení, es Riad quien apoya al régimen de Abdo Rabu Mansur Hadi (suní), y Teherán y Hizbulá a los rebeldes hutíes (chiíes).

El experto no descarta una eventual expulsión de los libaneses residentes en los países del Golfo, si la situación empeora, lo que provocaría «una mayor tensión y divisiones internas, sobre todo entre las diferentes comunidades religiosas».

Según Ouaiss, esto podría provocar mas conflictos entre los dos principales bloques, liderados por Hizbulá y Corriente de Futuro, cuyas tensiones ya desembocaron en 2008 en enfrentamientos armados. EFE