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El presidente en funciones Mariano Rajoy aguantará las presiones internas y externas hasta el día 5. Ese día, en Moncloa esperan un fracaso estrepitoso del candidato socialista Pedro Sánchez en su intento de sumar apoyos para edificar un gobierno posible y estable. Algo que en el PP muchos ven como imposible.

Las presiones son las que desde el interior de su partido empujan Rajoy a abandonar la inactividad y le reprochan la falta de iniciativa en las semanas precedentes, aquellas en las que era el PP el partido designado por el Rey Felipe VI para intentar tener una mayoría en el Congreso. Las presiones externas previenen del entorno del PSOE y Ciudadanos, dos partidos con buena sintonía que están a pocos metros de llegar a la meta de un acuerdo de legislatura, pero que, sin embargo, prefieren que los populares se sumen de manera parcial optando por la abstención en la investidura de Sánchez. 

Según el diario El Mundo, en el entorno político más inmediato a Mariano Rajoy no creen que el PP se vaya abstener bajo ningún concepto. “Esta situación se vio venir y desde hace ya varias semanas se tomó la decisión de votar en contra de cualquier fórmula no encabezada por Mariano Rajoy. No cabe pensar en un Gobierno del segundo apoyado por el cuarto y facilitado por el primero. Los militantes y los votantes del PP lo entenderían como una traición. Si en el PSOE nos consideran poco menos que unos apestados con los que no se puede dialogar no pueden pensar ahora que les allanemos el camino hacia el Gobierno”, dicen las fuentes citadas por el rotativo. 

Así, Rajoy parece decidido a “defender su victoria” y cree que su momento llegará después de la investidura. El objetivo último es el de tomar por fin la iniciativa una vez que la oportunidad de Sánchez haya culminado. Será entonces cuando vuelva a poner sobre la mesa su propuesta, una alternativa que en Moncloa creen perfectamente asumible por la formación de Rivera y que, llegado el momento, se completaría con concreciones que el partido naranja no podría rechazar

En la hipótesis de que Sánchez no lo logre, en el PP emprenderán las conversaciones oportunas y Rivera será su primer interlocutor. Entonces la situación, opinan en el PP, cambiará: la presión se trasladará hacia el PSOE.