viernes, 2 octubre 2020 1:04

El lujo de Ernesto Colman, el dueño de Vitaldent

Los orígenes de Ernesto Colman son más bien humildes. Inmigrante uruguayo en España, tal y como cuenta El Mundo comenzó a trabajar como protésico dental en los 90 y hasta 1991 no logró abrir su propia clínica dental en el centro de Madrid. Sin embargo, el punto de inflexión en una biografía que parece el guión del hombre hecho a sí mismo es el registro de la marca Vitaldent en 1996: con un crecimiento espectacular, el imperio dental cuenta hoy con una red de 450 establecimientos y 7.500 empleados, y ha llegado a atender a siete millones de clientes. Su fortuna, según la revista Forbes, podías ascender a los 600 millones de euros en 2009.

A todos ellos los iba a dejar tirados Colman, según los investigadores que ayer le detuvieron junto con el resto de la cúpula directiva de Vitaldent, tras cerrar repentinamente y huir con el dinero. Gran parte de él estafado: entre los delitos de los que se le acusa está el haber cobrado a sus franquiciados un 10 por ciento en metálico por adelantado que jamás se declaraba a Hacienda.

Hacía falta mucho dinero para mantener el tren de vida de Colman: fincas, viajes en jets privados, helicópteros, chalés diseñados por los arquitectos más famosos… un enorme patrimonio que ha sido incautado por la Udef. Cuenta el diario El Mundo que entre sus extravagantes aficiones se encontraba la conducción de carruajes, que practicaba en su lujosa finca de Villacastín, en Segovia. Incluso había contratado a un prestigioso cochero australiano para que fuera su entrenador e incluso ha representado a Uruguay en los Juegos Ecuestres Mundiales y en las pruebas de la Copa del Mundo.