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Deutsche Bank es un gran banco de inversión alemán con 145 años de historia, la mayor entidad financiera de Alemania y una de las más relevantes del planeta. Cuenta con alrededor de 100.000 trabajadores en todo el mundo y casi 600.000 inversores y accionistas. ¿Qué le esstña pasando? Su exposición a activos tóxicos y su 'apalancamiento' meten miedo en el cuerpo de su principales inversores. Mantienen más de 50 billones de euros en derivados financieros, suma equivalente al 75 por ciento del producto mundial y a casi 20 veces el PIB de Alemania. El problema es que gran parte de estos derivados responden a la denominación de activos tóxicos. 

Como la información fluye, el banco pierde valor y los inversores están huyendo. En 2015, el banco cerró con unas pérdidas históricas 6.890 millones de euros. De forma paralela, las autoridades estadounidenses y británicas multaron a la entidad con 2.500 millones de euros por un escándalo de falsificación contable, violación de sanciones internacionales y manipulación de las tasas de interés. Como consecuencia, la credibilidad y estabilidad del banco ha quedado en entredicho. Y 35.000 empleados se irán a la calle este mismo año.

El pago de las sanciones lastra sus cuentas y sumado a la tormenta financiera que sufre, la entidad acomete una importante transformación interna para reducir sus gastos de gestión y ser más eficiente. ¿Algo más? Sí. La desaceleración china permite pocas legrías a todo el mundo y hace prever escaso margen de rentabilidad inversora.

¿Resultado? Cada vez más inversores temen no sólo la quiebra de Deutsche Bank, sino de otros muchos bancos europeos.

Con este escenario, el miedo escénico está servido. ¿Es Deutsche Bank el nuevo Lemahnn Brothers? Bueno, al menos el fantasma de un acontecimiento parejo al de 2008, cuando el hundimiento de un banco de inversión casi se lleva por delante a todo el sistema financiero internacional, es alto. Pese a que el CEO de Deutsche Bank se ha apresurado a decir que la entidad es “sólida como una roca”, pero no hay fe ilimitada. Deutsche Bank podría ser el inicio de una nueva crisis bancaria.

Y ahora que el problema es que los inversores han “perdido la fe” en Deutsche Bank. ¿Qué dice el gobierno alemán? Wolfgang Schäuble, ministro de finanzas alemán, afirma “no estar preocupado” por la situación de Deutsche Bank, siguiendo la línea marcada por la propia entidad. Tanto el gobierno como el banco de inversión están intentando calmar a los inversores, salvar el precio de la acción y frenar el pequeño pánico generado a su alrededor. Pero llegado el caso, ¿rescatará a Deutsche Bank llegado el momento? Ya lo hizo una vez, pero las magnitudes de la actual crisis a la que se enfrenta el banco lo complica todo. ¿Quién lo pagará?