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Una nuve polémica se ha instalado en el PSOE entre la actual ejectiva, encarnada por el secretario de Organización, César Luena, y algunas de las federaciones con más militantes del PSOE. Todo por la fecha escogida por el aparato para celebrar el próximo congreso federal. El número dos del partido propuso el último fin de semana de mayo para que voten los militantes y la celebración del congreso en el que se debe ratificar al secretario general. Pero muchos se oponen por la coincidencia de la fecha con las presuntas elecciones que podrían volver a tener que celebrarse en España.

Por tanto la cuestión no es sencilla. De nuevo hay quein desea temer las manos libres en el partido para elegir otro candidato que no sea Sánchez para una posible repetición de las elecciones generales.

Además, a quienes se oponen a este calendario que maneja la ejecutiva, las fechas elegidas les parecen muy lejanas y atarían al partido a un calendartio que está en el aire dada la posibilidad cierta de que se tenga que volver a pasar por las urnas. De todos modos, ante el encarnizado debate de la noche del viernes, se propuso atrasar la solución para la última semana de feberero, cuando ya se sepa si hay posibilidad de que algún candidato saque adelante la investidura a la presidencia del Gobierno. Pero las espadas están en todo lo alto.

Segñun el diario El País, en la posición de posponer la decisión estuvo Aragón, Castilla-La Mancha, Valencia, Asturias, Andalucía, Canarias y Extremadura; en tanto que País Vasco, Cantabria, Baleares, Castilla y León, Galicia y Madrid, coincidieron con la dirección del partido.

La controversia dentro de PSOE afloró precisamente por las fechas del cónclave socialista. “Congreso ya y cuando toca”,fue el grito que se escuchó durante la traumática semana después de las elecciones del 20 de diciembre. Algunos líderes territoriales que, en efecto, reconocían que el congreso debía celebrarse entre febrero y marzo, su fecha oficial, desistieron pronto al considerar que los ciudadanos no esperaban de los socialistas que se enredaran en la elección de un líder cuando el país vivía inmerso en la preocupación por la ausencia de una mayoría parlamentaria clara. Poco a poco se produjo el desistimiento inicial de tratar de forzar a la ejecutiva federal a que convocara con urgencia un comité federal que, a su vez, pusiera en marcha los mecanismos congresuales.

Ese proceso empezará hoy si la ejecutiva consigue que la mayoría del Comité Federal lo apruebe a no ser que ante la evidente disensión, se decida posponerlo y no poner de manifiesto la fractura del partido.