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Isabel Saco

Davos (Suiza), 22 ene (EFE).- Los presidentes de Argentina, Mauricio Macri, y México, Enrique Peña Nieto, ocuparon hoy el escenario en Davos para exhibir su empeño en ser reconocidos como países confiables y que ofrecen oportunidades de negocio en un entorno mundial de incertidumbre y volatilidad.

“México está mejor preparado” para enfrentar las turbulencias de la economía y de la geopolítica mundial que hace algunos años, aseguró Peña Nieto en una intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, en la que estaban anunciados también los mandatarios de Colombia, Juan Manuel Santos, y Perú, Ollanta Humala.

Estos últimos, sin embargo, no llegaron a la localidad alpina por razones que los organizadores no precisaron.

Mientras que varias zonas del planeta están sumidas en conflictos, que Europa afronta una crisis de refugiados sin precedentes desde la II Guerra Mundial y que se han confirmado los tiempos difíciles para las economías emergentes, entre ellas la de China, América Latina se presenta como una región en la que todavía se pueden buscar oportunidades de negocio, apuntan los expertos.

Ello, subrayan, a pesar de la desaceleración del crecimiento en buena parte de los países latinoamericanos y a la recesión en Brasil.

En este contexto, el presidente mexicano destacó que en 2015 se generó la cifra récord de 1,8 millones de empleos en su país; que con menos del 5 por ciento, la tasa de desempleo es baja si se compara con la de otros países; y que la inflación de 2,3 por ciento ha sido la más baja desde que se recogen datos (45 años).

Asimismo destacó su rol de “puente” entre Latinoamérica y Norteamérica

Para Peña Nieto, las reformas estructurales constituyen “el blindaje de México frente al escenario convulso” que vive el mundo.

La reforma más comentada durante la charla fue la del sector energético, que el presidente aseguró que no se truncará debido al colapso del precio del petróleo.

“Los bajos precios no frenan ni detienen la reforma energética en la etapa que le corresponde”, recalcó, para luego explicar que su gobierno adopta desde el año pasado “medidas preventivas” relacionadas con el recorte del gasto público “para reducir el déficit y mantener la fortaleza macroeconómica”.

Por su parte, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, mostró que su gobierno está ansioso de resolver de una vez por todas el problema de la deuda impagada con fondos especulativos y ser aceptado nuevamente por los mercados de capitales.

La falta de un arreglo con los llamados “fondos buitre” ha impedido resolver de manera definitiva esta cuestión con el resto de sus acreedores -el 93 por ciento- que habían aceptado un arreglo tras cese de pagos de Argentina en 2001.

“Hemos dicho que estamos listos para llegar a un acuerdo en condiciones justas y que trabajaremos en favor de ello, buscando resolver esta cuestión lo más pronto posible y de forma equilibrada entre ambas partes”, precisó Macri en una conferencia de prensa.

Como parte del acercamiento de Argentina a las instituciones financieras internacionales, el presidente confirmó que se facilitará al Fondo Monetario Internacional (FMI) la información que solicite para los análisis periódicos que realiza.

“Nos hemos comprometido a decir la verdad y por eso informaremos al mundo de lo que hacemos, sin que por eso perdamos ningún tipo de independencia. Haremos lo que pensamos que es lo mejor para que nuestro país pueda crecer y la gente tenga trabajo”, enfatizó Macri.

En una entrevista con el canal financiero Blomberg el presidente argentino valoró en 20.000 millones de dólares el nivel de inversiones extranjeras directas que Argentina podría recibir en 2016.

Como ejemplo del potencial de su país, apuntó que es el segundo productor mundial de alimentos por cápita y que el crecimiento de este sector puede llegar al 50 por ciento en cinco años, pero que para esto se requieren inversiones en infraestructura. EFE

is/fpa