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Lisboa, 22 ene (EFE).- La campaña de las elecciones presidenciales del próximo domingo en Portugal acaba oficialmente hoy, con Marcelo Rebelo de Sousa en cabeza de las últimas encuestas y con la duda de si logrará ventaja suficiente para llegar a la Jefatura del Estado sin tener que recurrir a la segunda vuelta.

El aspirante respaldado por los partidos conservadores necesita más del 50 por ciento de los apoyos para convertirse en el nuevo presidente del país en primera ronda, porcentaje que supera en los cuatro sondeos divulgados hoy.

Las encuestas, que le otorgan entre un 51,5 y un 55 % de las papeletas, reflejan no obstante una ligera tendencia a la baja en intención de voto respecto a semanas anteriores.

Además, diferentes politólogos y expertos advierten estos días de que, pese al claro favoritismo del electorado por Rebelo de Sousa, una abstención más elevada de lo normal podría alterar los pronósticos.

En términos históricos, de las ocho elecciones presidenciales celebradas en Portugal, sólo en una no se decidió en primera vuelta, en 1986.

Rebelo de Sousa -protagonista de un programa de análisis político en televisión, con audiencias millonarias, durante años- volvió hoy a actuar como si ya fuera jefe del Estado a la hora de pronunciarse sobre cuestiones de actualidad.

Asimismo, se mostró confiado en que el país haya cumplido con sus objetivos de reducción del déficit público de 2015, cuando se comprometió a bajarlo del 3 %, y descartó a priori que la negociación de los Presupuestos para 2016 -todavía pendiente- derive en una crisis política por hipotéticas desavenencias entre el Gobierno socialista y el resto de fuerzas de izquierda.

De hecho, una de las principales dudas que plantea su llegada al Palacio presidencial de Belém es la convivencia con el Ejecutivo liderado por el primer ministro António Costa, a pesar de sus intentos por disipar cualquier escenario de confrontación.

El candidato respaldado por los conservadores fue líder del Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha) durante tres años, entre 1996 y 1999, aunque en esta campaña ha procurado exhibir un perfil independiente y distanciarse de la formación.

Los estudios de opinión conocidos durante la última jornada de campaña muestran un ascenso moderado de otro de los candidatos, el académico António Sampaio da Nóvoa, con entre el 16,9 y el 22,5 % de los votos, frente a una Maria de Belém que parece perder fuelle.

Esos dos aspirantes son próximos al Partido Socialista portugués (PS) y compiten a priori por la segunda posición en estas elecciones, lo que en caso de una segunda ronda les permitiría medirse de tú a tú con el candidato respaldado por el centroderecha.

También hoy reiteró su apoyo a Sampaio da Nóvoa el fundador del PS, el histórico dirigente Mário Soares, quien en un mensaje escrito lo calificó como “el único presidente capaz”.

En uno de sus últimos actos antes de la jornada de reflexión, Sampaio da Nóvoa cargó hoy contra el favorito en esta cita con las urnas por considerar que su presencia en televisión durante años supone un agravio comparativo.

“Estas elecciones se disputan con un candidato que partió con muchos kilómetros de ventaja”, lamentó el académico, quien acusó a Rebelo de Sousa de utilizar “frases más o menos vacías” cuando es preguntado sobre su papel en caso de llegar a la Jefatura del Estado.

De hecho, volvió a comparar su figura con la del actual presidente, el también conservador Aníbal Cavaco Silva.

El resto de los diez participantes en esta cita con las urnas se encuentran lejos de esas cifras, aunque las encuestas apuntan a un aumento del apoyo a la eurodiputada del Bloque de Izquierda, Marisa Matías. EFE

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