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Barcelona, 18 ene (EFE).- Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) celebrará en junio su congreso de renovación, que se encargará de pilotar muy directamente Artur Mas y en el que se evitará hacer tabla rasa, ante las reticencias internas que había despertado la idea de crear un nuevo partido.

A finales de noviembre, en vísperas de las elecciones generales, tanto Mas como el hasta ahora coordinador general del partido, Josep Rull, dieron a entender que se crearía un nuevo partido que enterraría las siglas de CDC, creadas en 1974.

La idea era disolver Convergència aprovechando el congreso que el partido debe celebrar este semestre y en el que estaba previsto alumbrar las nuevas siglas.

Sin embargo, desde entonces se han sucedido una serie de circunstancias que, según diversas fuentes del partido consultadas por Efe, han obligado a modular el alcance de la renovación.

Las reticencias de buena parte del mundo local de CDC, que no veía claro prescindir de unas siglas que en sus municipios siempre han sido ganadoras, sumadas a los recelos de dirigentes históricos y cuadros del partido a una demolición de la formación convergente, han llevado a reconsiderar los planes anunciados en noviembre.

A todo ello ha ayudado el pésimo resultado obtenido por CDC en las elecciones generales, en las que se presentó bajo las siglas de Democràcia i Llibertat, en coalición con dos formaciones menores y con Francesc Homs al frente de la lista, que se situó como cuarta fuerza en Cataluña, por detrás de En Comú Podem, ERC y el PSC.

Según algunos dirigentes consultados, el hecho de presentarse con unas siglas nuevas, sin apenas tiempo de darlas a conocer y dando la impresión de que se escondía la marca CDC, acabó lastrando la lista de Homs.

Convergència mantendrá su nombre o bien, según apuntan fuentes de la formación, sus siglas podrían experimentar alguna leve “mutación” como le ocurrió a Alianza Popular, que tras su congreso de refundación de 1989 pasó a llamarse Partido Popular.

Precisamente uno de los dirigentes que más había apostado por reinventar este espacio soberanista hegemónico en Cataluña, Josep Rull, ha anunciado hoy su renuncia como coordinador general del partido, para centrarse en su nueva labor como conseller de Territorio y Sostenibilidad.

Rull, que era uno de los nombres que aparecían en las quinielas para seguir dirigiendo Convergència tras su próximo congreso, se ha autodescartado para ocupar la secretaría general porque interpreta que hay que “separar” las funciones ejecutivas en el Govern de las tareas al frente del partido.

Hasta la celebración del congreso, previsto para los días 3, 4 y 5 de junio, Mas será quien asuma el timón de los preparativos, con la asistencia de Francesc Sánchez, coordinador de régimen interno y uno de sus hombres de confianza, en quien ha delegado buena parte de las funciones organizativas que hasta ahora recaían en Rull.

Los detalles de la refundación deberán incluirse en las ponencias congresuales, en las que según Rull tendrán mucho que decir los cerca de 30.000 militantes de la formación convergente.

Las bases, ha indicado, jugarán un papel “muy intenso” en el proceso de participación interna que se pondrá en marcha en las próximas semanas para preparar el congreso con ánimo de diseñar “un partido nuevo para un nuevo país”.

Rull ha dejado abierta la puerta a que el nombre del nuevo secretario general del partido sea elegido por primera vez mediante el procedimiento de unas primarias.

Apartado Rull de la carrera para ocupar la secretaría general, son dos los dirigentes que de momento se postulan para el cargo, Jordi Turull y Germà Gordó, si bien en los círculos convergentes no se descarta que aparezcan más nombres.

De hecho, uno de los que suena es el de la presidenta de la Diputación de Barcelona y alcaldesa de Sant Cugat (Barcelona), Mercè Conesa, exportavoz de CDC y considerada próxima a Rull.

Fuentes del partido coinciden en señalar que en este pulso interno por pilotar la nave convergente en esta nueva etapa puede ser “decisiva” y “desequilibrante” la postura que adopte Mas, ya que haría “decantar la balanza” si expresara su apoyo a uno de los candidatos en liza. EFE