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Mario Villar

Naciones Unidas, 17 ene (EFE).- Con un déficit anual de 15.000 millones de dólares en la ayuda humanitaria, la ONU está explorando nuevas vías para recaudar fondos, incluidas pequeñas tasas en billetes de avión, aportaciones de la llamada “nueva economía” o de grandes espectáculos como el fútbol y del islam.

Esas ideas forman parte de las sugerencias de un grupo de expertos puesto en marcha por la organización y que hoy presentó sus recomendaciones en Dubai.

Pese a que las aportaciones para ayuda humanitaria se han multiplicado en las últimas décadas, los desastres naturales, las guerras y el auge del extremismo violento no dejan de aumentar las necesidades.

Así, la ONU estima que hoy se necesitan unos 40.000 millones de dólares al año para dar apoyo vital a unos 125 millones de personas, pero la inversión es de unos 25.000 millones.

¿Cómo acabar con ese déficit? Entre las ideas de este grupo de expertos destacan opciones como la de impulsar pequeñas tasas voluntarias sobre los billetes de avión o la gasolina.

Aunque no desarrollan la idea en profundidad, los autores del informe ponen como ejemplo el éxito de UNITAID, una iniciativa puesta en marcha en 2006 para combatir enfermedades como la malaria o el sida y que recauda la mayor parte de sus fondos con una pequeña tasa en los billetes aéreos de nueve países participantes.

Según los expertos, los recursos obtenidos con este nuevo impuesto solidario podrían destinarse a pagar por servicios sanitarios en campamentos y áreas que acogen a personas desplazadas.

“Asegurar la buena salud de la gente en movimiento es un bien común internacional que merece ser apoyado por una fuente de financiación internacional”, señala el informe.

Sin embargo, los propios expertos reconocen que ni si quiera ellos han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre el papel de los impuestos como forma de generar más fondos para la ayuda humanitaria.

Entre las ideas discutidas y no incluidas formalmente en el informe aparecen posibilidades innovadoras como las de incluir una “tasa solidaria” en el precio de entradas a conciertos o partidos de fútbol, según explicó la vicepresidenta de la Comisión Europea Kristalina Georgieva, copresidenta del grupo.

En un encuentro con periodistas antes de la presentación del texto, Georgieva dijo que los expertos habían hecho un contacto inicial con la FIFA para estudiar las posibilidades en el caso del fútbol.

También planteó la opción de involucrar a los gigantes de la llamada “nueva economía”, como la aplicación de transporte Uber, para que sus clientes paguen a través de ellos pequeñas cantidades que vayan a parar a la ayuda humanitaria.

Se trataría siempre de cantidades mínimas, por ejemplo de 5 centavos, pero que a gran escala podrían hacer la diferencia.

“Creemos que una microtasa a nivel masivo es posible”, dijo Georgieva.

Otra de las sugerencias del grupo es involucrar más a países que tradicionalmente no han figurado entre los grandes donantes, pero que disponen de riqueza suficiente, como muchas naciones árabes.

En ese sentido, plantean la posibilidad de canalizar a la asistencia humanitaria parte del dinero que se recauda con la “zakat”, la limosna obligatoria en el islam.

Además de aumentar los fondos, los expertos defienden la importancia de reducir las necesidades con más prevención y de mejorar la eficiencia en el suministro de la ayuda.

“El desafío humanitario es más que un problema financiero. Es una cuestión de nuestro futuro común, de solidaridad global”, dijo en la presentación del informe el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

El diplomático coreano defendió que el mundo no puede fracasar en este ámbito y subrayó que, con voluntad, es posible reunir la ayuda necesaria para no dejar a nadie atrás.

“Una brecha de 15.000 millones es mucho dinero, pero en un mundo que produce 78 billones de PIB no debería ser imposible lograrlo”, dijo Georgieva en un comunicado.

Las propuestas del informe serán discutidas el próximo mayo en la primera Cumbre Mundial Humanitaria, una gran cita que se celebrará en Turquía y que reunirá a miles de representantes de los sectores público y privado. EFE

mvs/cmm