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Álvaro Mellizo

Teherán, 17 ene (EFE).- Tras largos años de espera y agobios económicos por las sanciones sobre su economía, Irán vivió el primer día tras la entrada en vigor del acuerdo nuclear que permitirá al país regresar a los circuitos económicos internacionales con alegría entre las autoridades y cierta desconfianza entre la población.

A falta aún de conocer la opinión del líder supremo iraní Alí Jameneí, cuya palabra siempre es la última en todo acontecimiento social, político y económico del país, en los círculos oficiales y gubernamentales todo fueron parabienes, felicitaciones y grandilocuentes palabras sobre las perspectivas que se abren para Irán, particularmente las económicas.

Precisamente, desde que se anoche se anunciara el inicio del fin de las sanciones que la Unión Europea, las Naciones Unidas y los Estados Unidos mantenían contra Irán por su programa nuclear, las autoridades se esforzaron en vender a la población las bondades que implicará para la economía local.

El presidente Hasán Rohaní, en un comunicado emitido a primera hora de la mañana, insistió en que el país abría el día de hoy “un nuevo y feliz capítulo” en sus relaciones con el mundo, con su dignidad intacta y sobre todo “con el camino abierto para reintegrarse en la economía global”.

Rohaní felicitó al pueblo iraní por la entrada en vigor del acuerdo que dio por superadas las “crueles sanciones” que dañaban su economía sin haber perdido “su dignidad y fortaleza”.

“El JCPOA es el resultado de la resistencia, la determinación y la sabiduría de una nación que se opone a la guerra y la violencia y que ha elegido el camino de la lógica y la negociación”, añadió Rohaní.

El presidente subrayó en que el país superó ya “el periodo de dureza económica” y habló del inicio de una “era de desarrollo” que necesitará “iniciativa, innovación, inversión y el uso de las nuevas oportunidades por todos, particularmente los más jóvenes”.

En la calle sin embargo, la población no le dio tanta importancia al histórico acuerdo como el gobierno y el sentimiento mayoritario fue de desconfianza, cuando no directamente de cinismo, sobre las consecuencias del acuerdo.

La mayor parte de las personas consultadas por Efe se mostraron satisfechas por el acercamiento entre su país y Occidente, si bien dudaron mucho de que la economía doméstica, su mayor preocupación, vaya a verse afectada en positivo.

“Si, habrá más dinero, pero terminará en los bolsillos de los de siempre”, afirmó a Efe un hombre que no quiso identificarse.

Otra mujer apuntó hacia el mismo lado al señalar que “todo es muy bonito” pero que los precios no iban a bajar y que el acuerdo era tan solo un juego “que beneficiaría solo a unos cuantos”.

El marino mercante Alireza Kachuí, de 28 años, sí se mostró satisfecho por el fin de las sanciones y “orgulloso como iraní” de haberle mostrado al mundo que “con diplomacia y negociación y no con amenazas y presión” se pueden resolver los conflictos.

Rahim Gholami, de 24 años, dijo a Efe sentir “una buena sensación” por el hecho de que Irán tenga “una mejor relación” con el exterior tras este acuerdo y que se abra “mucho potencial” para el país.

Sin embargo, no quiso hacer ninguna mención a los posibles beneficios económicos que puede traer el pacto.

Al revés que durante la negociación nuclear, en que la gente salió espontáneamente a la calle a celebrar, de momento no se produjo ningún acto festivo si bien se daba por hecho de que al caer la noche algunos saldrían a mostrar su alegría por el fin de las sanciones.

Anoche entró en vigor el acuerdo anunciado el pasado mes de julio por Irán y el Grupo 5+1 (EE.UU., Francia, Rusia, Reino Unido, China y Alemania) diseñado para evitar que Irán pueda desarrollar armas atómicas al tiempo que le permite mantener un pequeño programa nuclear y se eliminan las sanciones contra su economía.

Entre otras medidas, el fin de las sanciones implica la liberación de miles de millones de dólares iraníes que estaban congelados en cuentas del exterior, la culminación del embargo al petróleo iraní y la eliminación de las restricción bancarias y de seguros que afectaban al país.

Desde que Rohaní asumió el poder en agosto de 2013, su administración hizo de la consecución del acuerdo nuclear una de sus prioridades, con la esperanza de que con el mismo mejore la situación económica del país.

El éxito en la consecución del acuerdo se espera que permita a Rohaní y sus aliados moderados obtener un buen resultado en las elecciones parlamentarias previstas para el mes de febrero, lo que facilitaría al mandatario avanzar en su agenda política y social, hasta el momento supeditada a la económica.EFE

amr/ig

(informe a cámara) (audio)