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Shaalan Yaburi

Bagdad, 16 ene (EFE).- Mañana domingo se cumplen 25 años del comienzo de la campaña “Tormenta del Desierto”, lanzada por una coalición internacional liderada por Estados Unidos, y que permitió la liberación de Kuwait, que había sido ocupada 5 meses antes por Irak, pero hundió a los iraquíes en una tragedia que aún continúa.

“Los problemas, dificultades y divisiones ocurridas en Irak en los 25 últimos años es por la maldición de la ocupación de Kuwait como resultado de una decisión política ilógica e injustificada”, aseguró a Efe Haidar Fuad, que aquella noche del 17 de enero de 1991 tenía 11 años.

Fuad recuerda que después de que el Ejército iraquí invadiera Kuwait, en agosto de 1990, su abuelo le dijo a su padre que “Irak iba a pagar un precio muy alto por invadir Kuwait”.

“Pasados todos estos años, estoy seguro de que mi abuelo tenía razón y también de que es posible que los iraquíes sigamos pagando el precio de esta ocupación durante mucho tiempo”, subrayó.

El discurso del analista político Husein Yaburi, no difiere en esencial de la opinión de Fuad. Yaburi declaró a Efe que la guerra del Golfo afectó al país en todos los aspectos y lo devolvió a la Edad Media.

“En aquella guerra, Irak perdió a miles de sus hijos, el 50 por ciento del Ejército iraquí y el 70 por ciento de sus Fuerzas Aéreas. La infraestructura quedó destruida”, subrayó Yaburi, para quien el bloqueo económico posterior y la caída del dinar iraquí terminó de empeorar la situación.

“Las Universidades iraquíes eran como las de los países occidentales y el sector sanitario uno de los mejores de la región”, lamentó antes de agregar que ahora “no hay una sola universidad entre las 400 mejores del mundo”.

Asimismo, para Yaburi, aquella guerra fue “la chispa que encendió la expansión del extremismo y la violencia”, especialmente tras la segunda Guerra del Golfo de 2003, una continuación de la operación “Tormenta del Desierto”, con la que Estados Unidos y sus aliados lograron lo que años de bloqueo no habían conseguido, acabar con Sadam Husein.

“Muchos de los iraquíes tenían la esperanza de un futuro prometedor tras la caída de Sadam Husein en 2003 y el fin del bloqueo económico, pero estas esperanzas fueron arrastradas por el el viento”, continuó Al Yaburi.

Terrorismo, división, Estado Islámico, conflictos sectarios, corrupción, depresión económica, muerte, pobreza, millones de desplazados, para Al Yaburi, el origen de todas estas desgracias se remontan a aquella guerra de hace 25 años.

Por su parte, un exgeneral del Ejército iraquí que prefirió no ser identificado intenta 25 años después justificar al Ejército iraquí, asegurando que la ocupación de Kuwait fue un plan trazado por Sadam Husein y ejecutado por su leal Guardia Republicana a espaldas de las fuerzas regulares.

“El entonces ministro de Defensa, el general Abdelyabar Shanshal y el jefe del Estado Nayor, el general Nizar al Jasdrayi, se enteraron de la ocupación de Kuwait a través de los medios de información”, insiste el general.

Recuerda que su batallón fue desplegado en una zona del desierto entre Naseriya y Basora, cerca de las fronteras con Kuwait y Arabia Saudí y hace hincapié en que siempre estuvo supervisado por la poderosa Guardia Revolucionaria.

Cuenta a Efe que tras la invasión de Kuwait tuvo acceso a un informe encargado al Estado Mayor en el que se aconsejaba la retirada total del país vecino por el desequilibrio de fuerzas abismal entre las fuerzas de la coalición e Irak.

Sin embargo, según su relato, los dirigentes políticos no solo desoyeron los consejos, sino que destituyeron a los responsables de dicho documento.

Haidar Fuad asegura que tras el intenso bombardeo de la madrugada del día 17, los siete miembros de su familia abandonaron la ciudad y se refugiaron con unos familiares en la localidad de Al Jales, en la provincia de Diyala.

También recuerda que cuando aquel día escuchó las primeras sirenas antiaéreas que marcaron el fin de una era para toda una región, corrió a esconderse debajo de la cama mientras cantaba “Al gara yaia” (Que viene el ataque).

“Los días que siguieron a la Guerra del Golfo fueron muy duros y difíciles, y no podía imaginarme que pudieran venir tiempos peores, pero los doce años que siguieron a la ocupación de Irak en 2003, han sido los más difíciles”, concluye Fuad, que 25 años después está casado y es padre de cuatro hijos. EFE

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