Compartir

Muktar Abdi

Mogadiscio, 15 ene (EFE).- Decenas de soldados murieron hoy en un ataque lanzado por el grupo yihadista Al Shabab contra una base keniana de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) situada en el sur del país, muy cerca de la frontera con Kenia.

Aún se desconoce el número real de víctimas, ya que la fuerza multinacional africana se ha limitado a confirmar y condenar el ataque sin dar información alguna.

Al Shabab, que reivindicó de inmediato la autoría, asegura que han muerto 63 soldados, mientras que fuentes del Gobierno regional citadas por medios locales indican que hay al menos 40 fallecidos.

El asalto tuvo lugar sobre las 04.00 hora local (01.00 GMT) en la localidad de El Adde, cuando los terroristas detonaron un coche bomba en la entrada del campamento para derribar parte del muro de protección y acceder al recinto militar.

Durante horas, terroristas y soldados mantuvieron un intenso tiroteo en el que, según dijo a Efe un coronel que prefirió guardar el anonimato, hubo un número “muy alto” de víctimas.

Los terroristas se llevaron armas y vehículos y aseguran que tienen bajo su control la localidad de El Adde.

Algunos residentes relataron a los medios locales que han podido ver a cientos de combatientes islamistas con banderas negras por las calles del municipio y que el material incautado por los terroristas pertenece al Ejército keniano.

En su primera reacción, el Ministerio de Defensa de Kenia negó que el ataque fuera contra una de sus bases, pero el propio presidente del país, Uhuru Kenyatta, confirmó posteriormente los hechos.

Este campamento “está ocupado por las Fuerzas Armadas de Kenia que sirven bajo la AMISOM, las cuales reaccionaron rápidamente para proteger su campamento”, pero “algunos” de los soldados pagaron “el precio más alto”, lamentó en un comunicado.

“No vamos a ser intimidados por estos cobardes, seguiremos en Somalia para cumplir con nuestra misión. La sangre de nuestros soldados no será derramada en vano”, advirtió el mandatario.

Kenia es objetivo constante de los yihadistas desde que en octubre de 2011 su Ejército entrara en Somalia para combatir a Al Shabab.

En los últimos años, el grupo yihadista ha perpetrado numerosas masacres en territorio keniano, entre las que destacan las del centro comercial Westgate de Nairobi (2013), las de Mpeketoni, Gamba y Mandera (2014) y la más reciente en Garissa (2015), que han dejado más de 350 muertos.

El ataque de hoy guarda muchas similitudes con los perpetrados en los últimos meses contra otras bases militares de la Unión Africana (UA) en territorio somalí.

El último de ellos ocurrió el pasado 1 de septiembre, cuando decenas de soldados ugandeses -50 según Al Shabab y 12 conforme al Ejército de Uganda- murieron en un asalto a su base en la localidad de Janale, a unos 90 kilómetros de Mogadiscio.

Meses antes, el 26 de junio, un ataque contra otro campamento militar en Lego, en el sur del país, causó la muerte de decenas de soldados burundeses.

Fuentes militares apuntan a que este tipo de acciones demuestra que los yihadistas todavía tienen capacidad para atacar perfiles “altos”, como la AMISOM.

La milicia islamista Al Shabab anunció en 2012 su adhesión formal a Al Qaeda y lucha por instaurar un Estado islámico de corte wahabí en Somalia.

Tropas de la UA y regionales apoyan desde hace años al Ejército somalí en la lucha contra la milicia extremista, debilitada por la muerte en 2014 de su líder Ahmed Godane en un ataque aéreo estadounidense.

Ello no ha impedido, sin embargo, que Al Shabab haya cometido graves ataques como la matanza de la universidad keniana de Garissa el pasado abril, donde hombres armados mataron a 148 personas, la mayoría estudiantes. EFE

ma-jem/jmc/acm