domingo, 27 septiembre 2020 6:52

La UE quiere dar ejemplo con Polonia sin llegar a usar la “bomba atómica”

Rosa Jiménez

Bruselas, 14 ene (EFE).- La Unión Europea (UE) examina con lupa los cambios legislativos en Polonia que pueden quebrantar las reglas del Estado de derecho y ha abierto un proceso de seguimiento inédito hasta ahora con el que quiere dar ejemplo de defensa democrática sin llegar a recurrir a la “bomba atómica”, el artículo 7 del Tratado.

Esa disposición, a la que no le interesa llegar a la UE y que fue bautizada como “bomba atómica” por la excomisaria europea de Justicia Viviane Reding contempla incluso la suspensión del voto de Polonia en el Consejo de la UE.

“Dudo mucho de que al final se active la 'bomba atómica'”, destacó a Efe la directora en Bruselas del instituto Bertelsmann Stiftung, Stefani Weiss, quien consideró que “los países prefieren negociar”, especialmente en un contexto en que la Unión “afronta otras crisis y dificultades”.

La Comisión Europea (CE), guardiana de los tratados y por tanto de valores europeos básicos como el Estado derecho y las libertades fundamentales, ha abierto a Polonia el miércoles un procedimiento que utiliza por primera vez desde su creación en 2014, para asegurarse de que sus nuevas leyes sobre medios de comunicación públicos y el Tribunal Constitucional cumplen con el acervo comunitario.

El Ejecutivo comunitario dejó claro que la idea es “aclarar los hechos de manera objetiva, evaluar la situación con más profundidad y empezar un diálogo” con el nuevo Gobierno de Beata Szydlo, del partido ultraconservador y nacionalista Ley y Justicia liderado por Jaroslaw Kaczynski, antes de que vuelva a evaluar el caso en marzo.

La CE quiere que Varsovia explique por qué dos sentencias del Tribunal Constitucional no han sido cumplidas por parte de las otras instancias del Estado polaco, e informe sobre el refuerzo del control gubernamental sobre los medios públicos.

Ante la gravedad de tener que utilizar el artículo 7 del Tratado de Lisboa tras diversos rifirrafes con el Gobierno del conservador Viktor Orbán en Hungría por normas nacionales de dudosa viabilidad en el Estado de derecho que propugna la UE, la CE propuso en marzo de 2014 un nuevo instrumento complementario para vigilar el respeto a las libertades fundamentales.

Reding había pedido “un enfoque menos agresivo para intervenir cuando las cosas vayan mal” sin tener que aplicar “el artículo 7, la bomba atómica”.

Este mecanismo, que entonces no se llegó a iniciar después de que Budapest retirara algunas polémicas reformas constitucionales, se ha abierto ahora por primera vez con Varsovia.

En su opinión de Weiss, el artículo 7 es “un arma tan fuerte que nadie la usaría a menos de que se esté al cien por cien seguro de que funcionaría”, teniendo en cuenta que los países “prefieren no apuntarse con el dedo porque en el futuro pueden ser ellos” quienes estén en la situación de Polonia.

“La UE es una comunidad de valores”, subrayó Weiss, quien hizo hincapié en que “hay que seguir con estos pasos porque si no se perdería credibilidad” dentro y fuera de la Unión.

Para esta experta, aunque la posición de la CE puede atizar el sentimiento eurófobo o los extremismos ya presentes en Polonia, “nos queda defender nuestros derechos aunque sea difícil o si no, simplemente, abandonar nuestros valores”.

“Existe una tensión natural entre la soberanía nacional y la comunidad. Pero al entrar en la UE, la soberanía adquiere ciertas restricciones. No porque se le obligara, sino porque Polonia así quiso firmarlo”, concluyó.

Consideró que una ley de medios como la impulsada ahora por Varsovia “probablemente habría impedido” su adhesión.

Por su parte, el director en Varsovia del centro de estudios German Marshall Fund de EEUU, Michael Baranowski, dijo a Efe que se ha pasado de “una escalada de palabras” a “un proceso claro de diálogo”.

Baranowski recordó que el ministerio polaco de Exteriores ha expresado su voluntad de cooperar con la UE, y consideró que “estamos lejos de las sanciones” teniendo en cuenta también la “importancia estratégica de Polonia” en los asuntos europeos y transatlánticos.

“El Gobierno polaco tiene el sentimiento de que ha sido malinterpretado”, indicó, y opinó que la manera en que se lleve adelante el proceso será determinante.

El experto se mostró confiado en que el euroescepticismo en el país no crecerá si se enmarca como una oportunidad para Polonia para “cumplir con los valores de la UE y mejorar su reputación”, no así si se convierte en “un proceso de confrontación”. EFE