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Francisco Luis Pérez

Taipei, 12 ene (EFE).- Taiwán celebra el sábado elecciones presidenciales y legislativas que pueden dar un cambio radical en la política interna y en los lazos con China, ante la clara ventaja en los sondeos del independentista Partido Demócrata Progresista (PDP).

Bajo la atenta mirada de Pekín y Washington, la candidata del PDP, Tsai Ing-wen, parte como favorita unánime ante el candidato del oficialista Kuomintang (KMT), Eric Chu, en un ambiente de insatisfacción generalizada con el gobierno y preocupación por la economía.

Tsai lleva veinte puntos de ventaja en las principales encuestas a Chu (la media es del 45 % frente al 25 %), e incluso algunos sondeos la colocan con más de la mitad de los votos. En Taiwán basta una mayoría relativa para ser elegido presidente.

Los sondeos apuntan a que el PDP podría también lograr la mayoría absoluta en el Parlamento, que siempre ha estado bajo control del KMT desde la creación del país en 1949.

El KMT, partidario de una eventual unión con China en democracia y libertad, protagonista de un acercamiento económico y social a China desde 2008 con la firma de 23 acuerdos y una cumbre entre los presidentes Ma Ying-jeou y Xi Jinping el 7 de noviembre, está en crisis.

Ante el malestar por el acercamiento a China e insatisfacción con el manejo gubernamental de la economía y seguridad alimentaria, la oposición independentista tiene opciones reales de ganar la presidencia y la mayoría absoluta en el Parlamento, lo que puede llevar al avance legal de la identidad separada.

Sin embargo, la campaña no se ha centrado en China sino en la economía, donde el oficialismo defiende los lazos con Pekín y, con su consenso, la participación en la integración económica regional, mientras el PDP favorece una mayor distribución, el bienestar social y una subida de salarios.

En un reciente sondeo de Taiwan Brain Trust sobre el objetivo prioritario del nuevo gobierno, el 62,9 por ciento de los isleños optó por el desarrollo económico, mientras que sólo el 5,9 lo hizo por los lazos con China y el 4,7 por el estatus internacional.

El KMT ha favorecido tradicionalmente a las grandes empresas, muchas de ellas con fuertes intereses en China, mientras que el PDP recela de los grandes capitales y se presenta como defensor del pequeño empresario y del ciudadano de la calle.

Taiwán dispone de una macroeconomía sólida, con un Producto Interno Bruto per cápita, en poder adquisitivo, de 44.976 dólares en 2015, y un desempleo del 3,84 por ciento; pero la población se queja del alto precio de las viviendas y de los bajos salarios, y el descontento con el KMT es mayor entre los jóvenes.

“El acercamiento a China sólo favorece a las grandes empresas, pero para la gente de la calle significa precios más altos en las viviendas y mayor competencia”, explica a Efe Amberly Cheng, una joven de 28 años.

Los resultados de estos comicios impactarán en los lazos de la isla con Estados Unidos y con China, con la que mantiene una disputa de soberanía desde 1949.

“La política de acercamiento a China del actual presidente Ma Ying-jeou, que alcanzó su cima en el encuentro con Xi Jinping en noviembre, girará hacia tensiones, desaceleración de los contactos económicos y competencia diplomática”, dijo a Efe Bai Fangji, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Tamkang.

El cambio social en Taiwán en los últimos años ha sido rápido y profundo, impulsado por la generación más joven, con una caída en picado de la identificación como chino, que en los últimos sondeos sólo alcanza el 6,1 por ciento frente al 87 por ciento que se considera taiwanés.

Y sobre el dilema de la unificación o la independencia, una reciente encuesta reveló que el 61,4 por ciento favorece la independencia, frente al 12,3 que opta por la unificación, lo que manifiesta una amplia mayoría hacia la separación permanente de China, que es mayor en los jóvenes.

La intervención china en Hong Kong, impidiendo las elecciones libres de su líder, han preocupado más aún a los taiwaneses, en especial a los jóvenes, ya muy críticos con el acercamiento económico y social a Pekín.

“No tengo miedo de un ataque chino. Necesitamos mayor acercamiento a Estados Unidos y más distancia de Pekín. No quiero que Taiwán se convierta en otro Hong Kong”, dijo a Efe Yun Zhen, una joven profesional.

Taiwán y China están en un curso de colisión, Pekín acumula cada vez mayor poder estratégico y económico, mientras que la isla consolida cada vez su identidad separada, su democratización y su insensibilidad a la amenaza militar. EFE