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China ve con recelo el cambio en Taiwán por posible deterioro de relaciones

Pekín, 12 ene (EFE).- China mira con mucho recelo la inminente victoria del opositor Partido Demócrata Progresista (PDP, independentista) en las elecciones taiwanesas del sábado, pues teme un deterioro de la relación aunque está segura de que no habrá una declaración de independencia de la isla.

La candidata presidencial del PDP, Tsai Ing-wen, es favorita con gran diferencia en todos los sondeos y, aunque nada sugiere que pueda haber una declaración de independencia, Pekín augura un empeoramiento de las relaciones bilaterales, que están en su mejor nivel desde el cisma de 1949.

Esa buena relación quedó simbolizada por la histórica reunión entre los presidentes Xi Jinping (China) y Ma Jing-Yeou (Taiwán), del 7 de noviembre pasado en Singapur, la primera desde la ruptura.

Sin embargo, no parece que ese encuentro vaya a ayudar en los comicios al gobernante Kuomingtang (KMT), partidario de una relación más estrecha con Pekín.

En parte por lo logrado en los últimos años, “en China hay una preocupación legítima” por el resultado de los comicios, según afirmó Shelley Rigger, catedrática de Estudios Chinos de la Universidad Brown (EEUU), en una reciente conversación con periodistas en Pekín.

Además de la victoria de Tsai, que se da por descontada, el PDP podría lograr su primera mayoría en el Parlamento (hasta ahora siempre ha estado controlado por el KMT). Pekín “se ha resignado” ya a ese resultado, afirma Rigger.

Este inevitable cambio de orientación en el Gobierno de Taipei traerá, de forma también casi ineludible, cambios en la relación con Pekín, después de que uno de las críticas que más ha afrontado Ma en los últimos años ha sido el rápido ritmo de estrechamiento de los lazos bilaterales.

No obstante, los analistas consultados confían en que ambas partes podrán manejar el nuevo escenario sin llegar a mayores, incluso si Pekín no descarta, oficialmente, una invasión militar en caso de declaración independentista.

Para Wang Dong, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Pekín, los lazos entre ambas partes “podrán desarrollarse pacíficamente con cualquier resultado” electoral.

Sin embargo, Wang advierte, en declaraciones a Efe, de que “aunque gane, Tsai no puede ir en contra de la historia” y del acercamiento de los últimos años.

A pesar de que el PDP ha moderado mucho su retórica independentista desde el mandato del presidente Chen Shui-bian (2000-2008), Pekín espera que Tsai mantenga el actual estatus a través de algún tipo de equilibrio en sus declaraciones públicas.

“La posición de Pekín es muy clara: hay que mantener el 'consenso de 1992'”, que estipula que hay solo “una China” incluso si ambas partes están en desacuerdo sobre su interpretación, indica a Efe por su parte Jin Cairong, profesor de Política de la Universidad Renmin (Pekín).

El Gobierno chino, con el presidente Xi a la cabeza, apostó mucho con la reunión de noviembre con Ma, incluso si el todavía mandatario taiwanés es cada vez más impopular en la isla y el encuentro no parece que influya en el resultado.

“La reunión llevó las relaciones entre los dos lados del estrecho a su mejor nivel de siempre”, recuerda Rigger, ya que Xi la aceptó “sin condiciones previas”, aunque no cree que influya en la elección porque Ma “es un gran lastre” en el terreno doméstico.

“El encuentro entre la parte continental y Taiwán tuvo valor histórico”, valora Wang, empleando la terminología habitual en China, donde no se quiere dar nivel de igualdad a ambas partes, pues se sigue considerando a la isla una provincia rebelde.

Por todo ello, los responsables chinos confían que Estados Unidos (que garantiza la seguridad de la isla frente a una hipotética acción militar de Pekín) ejerza una influencia moderadora, si fuera necesario.

“El separatismo no responde al interés de EEUU, así que la actitud de Washington es sincera”, asegura Jin. Para Rigger, “China espera que habrá algún tipo de orientación de Estados Unidos” que ayude a un gobierno del PDP a plantear sus políticas hacia Pekín de una forma que mantenga el tono positivo de la actual relación.

El alejamiento emocional de la población taiwanesa de China se ha intensificado en los últimos dos años tras el intento de Pekín de reformar la ley electoral de Hong Kong, que fue rechazado por el parlamento de ese territorio después de un importante movimiento callejero de protesta.

“Hong Kong es uno de los elementos que el pueblo de Taiwán ve como prueba de que ligarse a China demasiado es arriesgado”, afirma Rigger. EFE

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