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Madrid, 11 ene (EFE).- El diputado y secretario de Acción Política del PSOE, Patxi López, se postula claramente como futuro presidente del Congreso de los Diputados a menos de 48 horas de la votación en pleno del próximo miércoles, aunque el PP insiste en que este puesto le corresponde como partido más votado.

López, que hoy ha presentado su credencial en la Cámara, ha defendido su candidatura como una oportunidad para abrir un “tiempo nuevo” de mayor autonomía del poder legislativo.

La candidatura del exlehendakari no sólo cuenta con el respaldo de su partido sino que también es vista con buenos ojos por Ciudadanos, que considera positivo que la Cámara sea presidida por un partido distinto al que dirija el Gobierno.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, cree que es “sano” que el poder ejecutivo y legislativo estén separados, aunque también ve “lógico” que el PP, como partido que ha ganado las elecciones tenga un miembro más en la Mesa del Congreso.

“Nosotros queremos estar en esa Mesa y que haya pluralidad, y si la propuesta del PSOE de Patxi López genera consenso con el PP nosotros no vemos inconveniente”, ha afirmado.

De hecho, el método de elección del presidente -a dos vueltas si ningún candidato consigue la mayoría absoluta en primera votación- puede favorecer al aspirante socialista, siempre que el PSOE consiga que ningún otro partido apoye al pretendiente del PP.

Los populares mantienen sobre la mesa de negociación que el presidente sea de su partido y así lo está trasladando al resto de grupos su portavoz, Rafael Hernando, que también entiende que el PP debe mantener una posición predominante en la Mesa.

El PP comunicará mañana sus candidatos para presidir el Congreso y el Senado, así como sus portavoces en ambas cámaras.

De momento, el todavía presidente del Congreso, Jesús Posada, aspira a repetir en el cargo aunque reconoce que “las circunstancias son las que son”.

En cuanto al resto de miembros de la Mesa, cuatro vicepresidentes y cuatro secretarios, la aritmética parlamentaria puede arrojar todo tipo de combinaciones.

Cada diputado sólo puede votar por un vicepresidente y un secretario y son elegidos los cuatro más votados de cada categoría, lo que obliga a los partidos a sacar la calculadora para asegurarse alguno de los puestos en este órgano.

El PP, con 122 votos, podría amarrar la vicepresidencia y la secretaría primeras si acumula todas las papeletas en dos únicos candidatos, aunque también podría obtener algún puesto más si reparte el voto de sus diputados y el resto de partidos no llega a ningún acuerdo para sumar fuerzas.

No obstante, si el PSOE y Ciudadanos sellaran un pacto, sumarían 130 votos que, bien repartidos, podrían asegurar a los socialistas la Presidencia e incluso otros dos puestos, mientras que el partido de Albert Rivera se garantizaría dos asientos.

Todo eso sin contar con el papel que puedan jugar Podemos y otros grupos nacionalistas como el PNV, que también ha sonado para un puesto en la Mesa, por lo que las negociaciones podrían cerrarse mañana por la noche o, incluso, el mismo miércoles, día de la Constitución de las Cortes.

La composición de la Mesa no es baladí, ya que marcará también la posibilidad de que Podemos pueda contar con hasta cuatro grupos parlamentarios.

Una hipótesis que ya han rechazado el PP y Ciudadanos y también ve muy complicada el PSOE.

El líder socialista, Pedro Sánchez, se ha mostrado en contra de que Podemos y sus marcas afines en la Comunidad Valenciana, Cataluña y Galicia tengan grupo propio porque el Congreso no es una cámara de representación territorial.

Sánchez ha recordado que en 1982 el PSOE tuvo la posibilidad de tener tres grupos parlamentarios -el nacional, el de los socialistas catalanes y el de los vascos-, pero renunció porque suponía “cierto ventajismo parlamentario”.

Quienes sí están convencidos de que conseguirán alzarse con un grupo separado son ERC y Democracia i Llibertat (DL), la candidatura con la que concurrió CDC a las elecciones.

“Damos por supuesto que Democracia i Llibertat va a tener grupo parlamentario propio, otra cosa sería extraño”, ha asegurado el diputado de DL Carles Campuzano, que reconoce que tampoco Patxi López sería un “mal candidato” para presidir el Congreso.

Joan Tardà, de ERC, también se ha mostrado convencido de que contarán con grupo parlamentario propio y aunque aún no han decidido a quién votarán como presidente de la Cámara baja, ha advertido: “No debemos nada a nadie”.

Desde las marcas afines de Podemos que podrían quedarse sin grupo, Yolanda Díaz, diputada electa de En Marea, ha calificado de “golpe de Estado metafórico” esta posibilidad.

A su juicio, la negativa de los socialistas refleja a las claras que el PSOE tiene un pacto con Ciudadanos para presidir el Congreso. EFE

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