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Javier Aja

Dublín, 11 ene (EFE).- La nueva ministra principal norirlandesa, Arlene Foster, confió hoy en que en el Gobierno de poder compartido entre protestantes y católicos que encabeza predominará “el consenso frente al conflicto”.

Tras jurar hoy este cargo, Foster, de 45 años, se convirtió hoy en la primera mujer y el político más joven en el puesto, en el que sustituye a Peter Robinson, quien ya le cedió el pasado diciembre el liderazgo del mayoritario Partido Democrático Unionista (DUP)), fundado por el fallecido reverendo Ian Paisley.

En su primera intervención ante la Asamblea norirlandesa, la dirigente unionista, partidaria de la permanencia de la provincia británica en el Reino Unido, habló de un nuevo estilo de hacer política, si bien tuvo emotivas palabras de recuerdo para las víctimas del pasado conflicto.

No en vano, ella misma sufrió en sus carnes la violencia del Ejército Republicano Irlandés (IRA) -en tregua desde 1998- cuando trató, sin éxito, de asesinar a su padre en 1978 y diez años después hacía estallar, sin causar víctimas mortales, una bomba colocada en los bajos de su autobús escolar.

“Me acuerdo ahora de todos aquellos que sirvieron a la comunidad en las fuerzas de seguridad durante aquellos años negros y aquellos cuyas vidas acabaron demasiado pronto. Prometo una cosa: en lo que haga honraré su memoria”, dijo Foster.

Aunque reiteró que la sociedad norirlandesa no debe olvidar su pasado, la ministra principal insistió en la necesidad de avanzar con la llegada de “una nueva generación” a la escena política.

La cuestión del legado del conflicto, que implica, entre otros, la investigación de asesinatos sectarios no resueltos, mantiene enfrentados a los partidos católicos y protestantes, y la falta de entendimiento representa una de las mayores amenazas para la estabilidad del proceso de paz.

Las formaciones salvaron al Gobierno del colapso tras firmar el pasado diciembre un acuerdo para adoptar una política presupuestaria común y completar la reforma del sistema de bienestar social, pero la cuestión del legado es tan espinosa que su resolución se ha dejado para más adelante.

Será uno de los grandes retos para Foster si sigue en el puesto de ministra principal tras las elecciones regionales del próximo mayo, en las que se espera que tanto el DUP como el Sinn Féin, antiguo brazo armado del IRA, sigan siendo los principales representantes de sus comunidades.

“Estoy cansada de que Stormont (sede de la Asamblea) sea sinónimo de discusiones y riñas. La gente no nos votó para eso. Nos eligieron para que le demos un futuro mejor”, dijo Foster en su intervención, al tiempo que prometió “hacer todo lo que pueda para cambiar la cultura política”.

La retirada de Robinson, de 67 años, ha obligado también a la Asamblea autónoma a renovar en su puesto de viceministro principal al nacionalista-católico Martin McGuinness, “número dos” del Sinn Féin y excomandante del IRA.

Foster deberá demostrar ahora que puede trabajar con McGuinness, tal y como hicieron antes Paisley y Robinson, quienes llegaron incluso a tener una buena relación personal y laboral con su antiguo enemigo del IRA, de 65 años.

“Hicimos frente a muchos retos y dificultades pero creo que, al final, salimos airosos. Tuve una amistad con Ian Paisley hasta el día que murió y no tengo duda alguna de que tengo una amistad con Peter que existirá hasta que ambos fallezcamos”, afirmó hoy McGuinness al reconocer la labor de Robinson y, al tiempo, extender su mano a la recién llegada.

Las bases para que el proceso de paz siga avanzado están afianzadas y el futuro del Gobierno de poder compartido entre protestantes y católicos está “asegurado para las siguientes generaciones”, según destacó hoy Robinson en su discurso de despedida de la vida política.

“Si miramos atrás, con la perspectiva de la historia, podremos ver lo lejos que hemos llegado. Ahora vivimos una nueva era. Solo hace falta mirar alrededor para ver el progreso logrado, no solo en las estructuras físicas que no existían hace diez años, sino en las vidas de nuestra gente”, concluyó el exdirigente unionista. EFE

ja/ad/psh