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Girona, 11 ene (EFE).- El nuevo presidente electo catalán, Carles Puigdemont, ha oficializado hoy su renuncia a la alcaldía de Girona, que ha sido aprobada por el pleno del consistorio en una sesión extraordinaria y urgente, en la que ha reivindicado el municipalismo como “la verdadera escuela de la política”.

Unas 250 personas, entre ellas consellers en funciones como Santi Vila, Irene Rigau y Meritxell Borràs, han acudido a la sede del ayuntamiento para arropar a Puigdemont, que ha asegurado que su experiencia municipalista se apreciará en su mandato al frente de la Generalitat.

El nuevo presidente electo catalán ha dicho que la cordialidad que le han manifestado los representantes de los diferentes grupos municipales en su despedida es un ejemplo de que “no es verdad que, en este país, las diferencias políticas dividan”.

Carles Puigdemont ha asegurado que, sin su paso por el ayuntamiento, nunca habría aceptado su nueva responsabilidad y ha destacado la importancia de haber gobernado siempre en minoría.

“Esto ha sido una experiencia potente que me ha enseñado a rectificar cuando ha hecho falta”, ha señalado Puigdemont, quien ha destacado de su acción al frente del consistorio tanto las políticas sociales como la tecnología aplicada a la transparencia.

El exalcalde de Girona ha agradecido su labor a los diferentes grupos municipales, así como a su predecesora en el cargo, la socialista Anna Pagans, y al anterior alcalde, Joaquim Nadal, quien aceptó la propuesta del nuevo presidente catalán de encabezar en la ciudad la Mesa Ciudadana por el Derecho a Decidir.

Puigdemont ha defendido para su nueva gestión el “espíritu gerundense de hacer política”, que ha definido como el de mantener la cercanía entre los partidos, “pese a las discrepancias”.

“Todos tenemos nuestras diferencias, pero todos somos uno”, ha indicado Puigdemont.

El presidente electo ha admitido que asumir este cargo no formaba parte de “ninguno” de sus escenarios de futuro, pero ha vinculado su decisión a su responsabilidad de servicio público y a su lealtad a su antecesor, Artur Mas, así como al proyecto de “un gran número de catalanes”.

Carles Puigdemont ha calificado la renuncia de Mas de “dolorosa” e “injusta” y ha dicho que, tras ese “sacrificio” del expresidente, era imposible rechazar la propuesta para que asumiese el relevo, que asume como temporal.

En el pleno, en el que se ha oficializado también la renuncia como concejal de Jean Castel (Ciudadanos) tras su elección como diputado del Parlament, se ha anunciado que Vicenç Estanyol ocupará la vacante que deja Puigdemont en el grupo municipal de CDC.

Los portavoces de los diferentes partidos han deseado acierto al exalcalde en su nuevo cargo, aunque algunos le han expresado también sus divergencias ideológicas.

Castel le ha recordado que “Cataluña es rica y diversa”, mientras que la popular Concepció Veray ha expresado su deseo de que se convierta en “el presidente de todos los catalanes”.

La socialista Silvia Paneque ha sido la más crítica y ha acusado a Puigdemont de que el “furor nacionalista ha hecho olvidar temas importantes para la ciudad”.

Laia Pèlach, de la CUP, ha dicho que Girona pierde “un alcalde”, pero se gana un presidente que debe llevar “a la república catalana.

La republicana Maria Mercè Roca ha dado las gracias a Puigdemont por haber hecho posible la investidura de ayer y el portavoz convergente Carles Ribas ha destacado el “sacrificio a nivel personal” realizado por el exalcalde. EFE

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