jueves, 24 septiembre 2020 17:27

Bangladesh se polariza aún más con la Victoria y la Muerte de la Democracia

Igor G. Barbero

Dacca, 5 ene (EFE).- Los dos partidos que se han alternado en el poder en Bangladesh los últimos 25 años conmemoraron hoy con actos masivos en Dacca el segundo aniversario de las elecciones de 2014, que para unos fue la “Victoria” y para otros la “Muerte” de la Democracia.

El réquiem por la democracia lo presidió la ex primera ministra Khaleda Zía, líder del Partido Nacionalista (BNP), que por primera vez en muchos meses atrajo a decenas de miles de personas a un evento y pidió un adelanto electoral “inmediato” para acabar con “la monarquía” de la Liga Awami de la primera ministra, Sheikh Hasina.

“El Gobierno está en el poder por la fuerza”, denunció la líder opositora.

El BNP boicoteó los comicios en 2014 después de que Hasina derogara el sistema de Gobierno interino que se había utilizado en las últimas dos décadas para supervisar los procesos electorales.

La Liga Awami revalidó su mandato y gobierna actualmente con facilidad y sin intención de adelantar comicios ante la ausencia en el Parlamento del BNP, que en los últimos dos años ha agitado la calle con huelgas y bloqueos al transporte.

Estos periodos han estado acompañados de una violencia, que solo en el primer trimestre del año pasado causó la muerte de unas 120 personas.

En medio de la crisis política de esta nación de unos 160 millones de habitantes y mayoría musulmana se ha producido un auge del extremismo islámico en el último año, con ataques a blogueros ateos, extranjeros o minorías, sobre los que hoy no hubo foco de atención en los mítines.

Zía instó al diálogo para resolver la situación, una suerte de brindis al sol pues la última vez que se sentó con Hasina para hablar de política, en 1990, ambas estaban en la oposición y en Bangladesh gobernaba el general Ershad.

En 2013 mantuvieron una acalorada conversación telefónica, cuya transcripción en la prensa acabó siendo pasto del escarnio público y en la que parte de la misma se dedicaron a discutir quién de las dos interlocutoras debía llamar primero y cómo.

Debilitado por el arresto y desaparición de miembros de sus cuadros, casos en los tribunales y la pérdida de apoyo popular, el BNP disminuyó la intensidad de su protesta en los últimos meses y ha participado en comicios locales, que ha perdido entre acusaciones de fraude respaldadas por la comunidad internacional.

“Tenemos que estar aquí. Se trata de salvar la democracia. Ya hablaremos de cómo reformar el país más tarde”, justificó a Efe Mohamed Abdul, líder de una rama estudiantil del BNP, que intentaba abrirse camino entre la muchedumbre.

Frente a la sede de su partido en un barrio céntrico capitalino, Zía, con sus omnipresentes gafas de sol y mirada imperturbable, llegó al mitin más de una hora después de su comienzo entre cánticos de los presentes, a los que saludaba y pedía silencio.

Por momentos, las masas, en una ciudad con más de 16 millones de habitantes y una densidad de unas 45.000 personas por kilómetro cuadrado, parecían a un tris de provocar estampidas.

“Queremos continuar con este tipo de movilizaciones pacíficas y no regresar al periodo de huelgas pero, si el Gobierno no lo permite, es entendible que surja violencia”, manifestó a Efe otro líder estudiantil, Shahadat Udjon.

El BNP había escogido inicialmente celebrar el mitin en otro emplazamiento, un conocido memorial nacional con valor sentimental para la Liga Awami, pero el partido gobernante también solicitó después congregarse allí, con lo que la Comisión Electoral acabó ordenando a las formaciones que buscaran distintos lugares.

La Liga Awami dividió finalmente su músculo en dos emplazamientos, cercanos entre sí y sin presencia de la primera ministra, en uno de los cuales el secretario general adjunto Mahbubul Alam Hanif exigió a los rivales opositores prescindir de Khaleda Zía.

“Solo entonces el pueblo tratará al BNP como verdadera oposición”, sentenció Hanif, según el rotativo bangladeshí The Daily Star.

A poca distancia de allí, lejos de las loas a Hasina, con la marabunta diluida, una mujer arrancaba con rabia de un muro carteles con el rostro de la primera ministra. Bangladesh, parece, seguirá dividido por un tiempo. EFE

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