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Pekín, 2 ene (EFE).- El Gobierno chino ha modernizado la estructura del Ejército de Liberación Popular (ELP) con la creación de dos nuevas ramas dedicadas al espacio y las ciberoperaciones y la separación del comando de las fuerzas terrestres, según informa hoy la prensa china.

El presidente chino, Xi Jinping, encabezó el jueves la ceremonia de creación de los dos nuevos brazos del Ejército, denominados Fuerza Balística y Fuerza de Apoyo Estratégico, comandados respectivamente por los generales Wei Fenghe y Li Zuocheng.

La Fuerza Balística, fundada a partir de la Segunda Unidad de Artillería, encargada del desarrollo de misiles, heredará esa función pero también la de innovar en el terreno de los cohetes espaciales.

La Fuerza de Apoyo Estratégico asumirá la “guerra tecnológica”, tanto en el espacio como en internet, afirmaron fuentes próximas al ELP citadas hoy por el diario South China Morning Post.

El presidente chino subrayó en la inauguración, donde entregó las banderas fundacionales de las dos fuerzas a sus nuevos comandantes, que este cambio en el Ejército es un “paso estratégico” en el plan de modernización de la institución castrense, que también incluye reducir su número de efectivos de 2,3 a 2 millones.

Los nuevos brazos tecnológicos de las Fuerzas Armadas chinas se anuncian en la misma semana en la que la Armada del país confirmó que está construyendo el primer portaaviones de fabricación propia en el puerto nororiental de Dalian.

Con 50.000 toneladas de desplazamiento, el nuevo portaaviones, aún no bautizado, transportará cazas chinos J-15, que se encuentran entre los más avanzados de la Fuerza Aérea china.

Hasta ahora el ejército chino sólo contaba con un portaaviones “importado”, el Liaoning, construido en 1985 por la Unión Soviética y que en 1998 fue vendido por Ucrania prácticamente como chatarra a China, donde fue remodelado después de más de una década de trabajos y entró en servicio en 2012, aunque observadores dudan de que sea plenamente operacional.

Este avance llega en un momento crucial para China, cuando el régimen comunista protagoniza crecientes tensiones con vecinos como Filipinas y Vietnam por la soberanía de archipiélagos del Mar de China Meridional, como las islas Spratly y las Paracel.

Un conflicto territorial y marítimo con creciente intervención de Estados Unidos, que ha denunciado este año la construcción por parte de China de islas artificiales en zonas en disputa y ha intentado contrarrestar esas actividades con la presencia de su flota naval como gesto de advertencia a Pekín, rotaciones que ha prometido repetir en 2016.

Al conflicto por las islas del Mar de China Meridional se le suma el que China mantiene con Japón por el archipiélago Diaoyu/Senkaku, en el Mar de China Oriental, o los frecuentes roces fronterizos con India, dado que ambos países aún no han resuelto completamente los desacuerdos territoriales que les llevaron a una fugaz guerra en 1962.

Pekín no sólo responde a estos desafíos con rearme y modernización de su defensa, también lo hace con diplomacia, y así el Gobierno anunció el jueves que a partir de este año se ha puesto en marcha un “teléfono rojo” de diálogo en asuntos militares con Vietnam, uno de los países con los que mantiene disputas, y además ha abierto otra línea similar con Corea del Sur y otra con Taiwán.

El Ejército chino, que llegó a tener cinco millones de efectivos en los comienzos del régimen comunista (1949), busca ahora reducir su tamaño pero mejorar al mismo tiempo sus capacidades.

La reducción de efectivos no será sencilla, como hizo patente esta semana una nota gubernamental que ordenaba a empresas estatales de todos los sectores que buscaran sitio en sus plantillas para emplear a muchos de los miles de soldados que deberán dejar las Fuerzas Armadas con esos recortes. EFE

abc/alf