Compartir

Francesca Cicardi y Mohamed Siali

El Cairo, 1 ene (EFE).- Las últimas iniciativas para buscar una solución política al conflicto en Siria ofrecen esperanzas para el 2016, pese a que la violencia sobre el terreno y los desacuerdos entre las potencias internacionales siguen ensombreciendo las posibilidades de un acuerdo de paz.

El año 2015 concluyó con la aprobación de la primera resolución sobre Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU, que establece una hoja de ruta para poner fin a la violencia.

Ante todo, fija la convocatoria de negociaciones entre el Gobierno sirio y la oposición a “comienzos de enero”, un plazo de seis meses para que las dos partes establezcan un Ejecutivo de transición y la celebración de elecciones en los siguientes 18 meses.

Asimismo, estipula que entre en vigor un alto el fuego en todo el país, bajo los auspicios de la ONU.

Pero existen muchas reservas y dudas respecto a cómo se aplicará esta resolución, y el principal escollo sigue siendo el papel que tendrá el presidente sirio, Bachar al Asad, en la etapa de transición y posteriormente.

El dirigente de la Coalición Nacional Siria (CNFROS), el principal grupo de la oposición en el exterior, George Sabra, dijo a Efe que hay dudas respecto al futuro de Al Asad y la naturaleza de la autoridad que dirigirá el país durante la etapa transitoria.

“Si Al Asad continúa (en el poder) durante la transición es imposible que haya un cambio en el país”, aseguró este destacado opositor.

Asimismo, afirmó que hay “obstáculos reales”, como la “ocupación rusa e iraní”, en referencia a la intervención militar de ambos países en apoyo del régimen de Damasco.

También apuntó como escollo “el asesinato de líderes opositores cuyos grupos tendrán presencia en las negociaciones”, refiriéndose a Zahran Alush, dirigente del Ejército del Islam -una de las principales facciones rebeldes de Siria-, que fue recientemente blanco de un bombardeo en Siria.

El pasado mes de diciembre, las principales facciones políticas y armadas de la oposición siria se reunieron en Arabia Saudí, donde acordaron negociar con el régimen sirio y crear un comité que las represente en dichas conversaciones.

Sin embargo, ese equipo negociador advirtió poco después de que “no es el momento adecuado para dialogar”, tras la intensificación de los bombardeos rusos en territorio sirio.

Por su parte, Hasán Abdulazim, dirigente del Consejo de Coordinación Nacional, principal formación de la oposición interna, consideró que tras la resolución de la ONU, el proceso político para solucionar el conflicto va por “buen camino”.

En declaraciones a Efe y respecto a la presencia de Al Asad, dijo que su grupo diferencia entre el período transitorio, hasta el establecimiento de una nueva Constitución, y la etapa posterior, en la que “cambiará la esencia del sistema político”.

Abdulazim destacó que existe un clima internacional, regional y nacional propicio para las negociaciones, por “la necesidad de luchar contra el terrorismo y de hallar una solución política al conflicto” en su país.

La ONU anunció el pasado 22 de diciembre que las negociaciones de paz para Siria tendrán lugar en Ginebra hacia finales de enero. No fijó una fecha concreta, aunque Abdulazim reveló que serán el día 25.

EEUU propuso la celebración de una reunión sobre Siria antes de finales de año en Nueva York, pero finalmente ese encuentro no tuvo lugar debido a las renovadas tensiones entre Washington y Moscú.

Si bien los dos países acercaron posturas en la reunión de Viena de octubre, siguen existiendo puntos clave sobre los que las dos superpotencias no llegan a un acuerdo: el futuro de Al Asad y las organizaciones terroristas que luchan en Siria.

Rusia y el propio régimen sirio rechazan la participación en las negociaciones de grupos rebeldes, que consideran “terroristas”, en concreto algunas facciones islamistas, que otros países sí aceptarían en la mesa negociadora.

Por su parte, el Gobierno sirio dijo a finales de año estar “listo” para las negociaciones de paz de Ginebra, pero “sin intervenciones extranjeras”.

Más allá de las trabas diplomáticas, la violencia sobre el terreno no hace presagiar el fin de la guerra: en el año 2015, 55.219 personas fallecieron en Siria, de las cuales cerca de la mitad eran civiles, según Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que cifra en más de 260.000 a los muertos desde el inicio de la contienda en marzo de 2011.

La situación se ha recrudecido y complicado con la intervención de Rusia el pasado mes de septiembre, desde cuando han muerto 2.371 personas en los bombardeos de la aviación de Moscú. EFE