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Cada vez más voces en el PSOE hablan abiertamente de nuevas elecciones. La reunión del comité federal del partido del pasado lunes, más allá de limar tensiones (o aplazarlas) entre los barones y el secretario general del partido, Pedro Sánchez, puso dos condiciones encima de la mesa: por un lado se establecía una estrategia de oposición y voto en contra del PP de Mariano Rajoy; por otra se dibujaba la línea roja de la cuestión territorial.

Con estas dos 'líenas rojas' cada vez son más los que en el PSOE ven difícil eludir la convocatoria de nuevas elecciones. Según ha trascendido,a sí lo verbalizó el presidente de Asturias, Javier Fernández, en la misma reunión. Hoy, públicamente, lo manifiesta el presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, en una entrevista en el diario El País: “Estoy convencido. No veo la suma posible ni por un lado ni por otro. En nuestro caso habría que contar con Esquerra Republicana y eso es imposible, tal y como está la dinámica catalana en estos momentos“.

Según ha explicado, si las cifras cuadraran, él mismo sería el primer partidario de intentar un acuerdo con Podemos, tratando de que aparcaran la cuestión territorial. No en vano Puig gobierna en Valencia con Compromís, una formación que también defiende el referéndum.

César Luena, por su parte, número de dos de la actual dirección del PSOE, volvía a rechazar en rueda de prensa la oferta de Mariano Rajoy para formar un gobierno estable.

Ahora bien, si se convocan nuevas elecciones el caballo de batalla en el PSOE será quién deba asumir el liderazgo del partido y ocupar el cartel electoral. De ahí las discusiones en trono a la fecha de celebración del 39º congreso del partido, que tocaría en febrero, pero que la actual dirección del partido quiere aplazar hasta la primavera para que no coincida con el calendario institucional.