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Baber Khan Sahel

Kabul, 24 dic (EFE).- Las autoridades afganas aseguraron hoy haber retomado el control de un estratégico distrito de la sureña Helmand, tras el envío de más refuerzos y el apoyo aéreo de EEUU, pero nuevas voces advierten del riego de que la provincia caiga en manos de los talibanes.

El portavoz de las tropas estadounidenses en Afganistán, el coronel Michael Lawhorn, manifestó a Efe que “fuerzas de EEUU dirigieron dos bombardeos en el distrito de Sangin, ayer, contra amenazas a la fuerza”, sin citar más detalles.

Decenas de supuestos insurgentes murieron, entre ellos uno de sus comandantes, y resultaron heridos en los combates, según datos oficiales, que no incluyen las bajas entre las tropas afganas.

Los fuerzas aéreas estadounidenses han proporcionado apoyo aéreo al Ejército y la Policía afganos durante los últimos meses en provincias inseguras como Helmand o Kunduz (norte), donde sus bombardeos jugaron un rol relevante en la liberación de la capital provincial tras ser tomada por los talibanes en septiembre.

“Varios cadáveres de combatientes talibanes yacen todavía en los edificios (administrativos) del distrito y alrededores”, relató a Efe un integrante del Consejo Provincial de Helmand, Attaullah Afghan, quien apuntó que los enfrentamientos “aún continúan”.

El portavoz de la Policía en la provincia, Shah Mahmoud Ashna, declaró a Efe que comandos de refuerzo llegaron la pasada noche en helicóptero, además de munición y comida para la tropa, cuya capacidad de aprovisionamiento había sido cuestionada días atrás.

Ashna indicó que los combates se registraron también en los distritos de Washir y Grishk.

El Ministerio del Interior afgano confirmó, en un comunicado, las operaciones tanto terrestres como aéreas en las que al menos 51 insurgentes murieron y señaló, sin precisar su número, que “las fuerzas de seguridad heridas en la lucha fueron evacuadas a hospitales”.

El portavoz de ese departamento, Sediq Sediqi, escribió en Twitter que entre los insurgentes muertos se encuentra uno de sus comandantes, el mulá Nasir, al que definió como “una persona especial” para el jefe del principal grupo de los talibanes afganos, el mulá Mansur.

Una fuente del Gobierno afgano en Helmand que pidió el anonimato, elevó el número de insurgentes muertos a 60 y señaló que otros 30 resultaron heridos desde la pasada noche.

Los insurgentes ocuparon el domingo Sangin y aunque las autoridades afganas aseguraron haberlo recuperado el martes, los talibanes reclamaron ayer de nuevo su control tras matar a “decenas de soldados”, aunque suelen exagerar el alcance de sus acciones.

Aunque lograron ocupar durante unas cuatro horas los cuarteles de la Policía y la sede administrativa local, lo que en Afganistán se equipara a controlar el distrito, fueron recuperados ya de noche tras la llegada de los comandos y los bombardeos de EEUU.

Sin embargo, nuevas voces vuelven a advertir del riesgo de que la provincia entera caiga en manos de los talibanes, cuya presencia en Helmand no ha cesado en los últimos catorce años, ni tras la invasión estadounidense en 2001, y donde se produce la mitad del opio en Afganistán, una de sus mayores fuentes de financiación.

“La situación está fuera de control en Helmand”, aseveró un senador por esta provincia Hashim Alokozai.

El parlamentario explicó a Efe que solo dos de sus catorce distritos permanecen bajo control gubernamental, mientras que en otros los talibanes controlan la mayor parte del territorio o se lucha desde hace meses por su control.

“La situación es muy mala”, sentenció Alokozai, quien comentó que se producen “bajas civiles a diario” en los combates.

Los responsables del Consejo Provincial, Karim Attal, y de la Sociedad Civil de Helmand, Sardar Muhamad Hamdard, alertaron el martes de la difícil situación que atraviesa desde hace meses esta provincia, donde los insurgentes llegaron a controlar una zona de su capital, Lashkargah, y se llegó a temer que ocuparan la ciudad como ocurrió en septiembre en Kunduz.

El vicegobernador de Helmand, Muhamad Jan Rasoulyar, había advertido el domingo al Gobierno afgano de que la provincia estaba “a punto de desmoronarse” y reclamaba ayuda “urgente”. EFE

bks-lar/cr