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Jaled Abdalá

Saná, 21 dic (EFE).- La intervención militar de la coalición árabe, liderada por Arabia Saudí, en el Yemen consiguió frenar el avance de los rebeldes hutíes, pero deterioró aún más la situación humanitaria en el país, uno de los más pobres del mundo.

La alianza militar empezó a lanzar ataques aéreos el pasado 26 de marzo, en la operación denominada “Tormenta de la Firmeza”, contra las posiciones del movimiento chií de los hutíes y las tropas de su aliado, el expresidente Ali Abdalá Saleh.

Esta ofensiva se basó en una petición del presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, quien tuvo que huir de la capital Saná en febrero pasado, cuando los hutíes se hicieron con el poder tras cinco meses de conflicto.

Hadi se refugió primero en la ciudad sureña de Adén, sede provisional de su Gobierno, pero cuando llegaron los insurgentes a las puertas de esta urbe en marzo se vio obligado a exiliarse en Riad.

La posibilidad de que los rebeldes chiíes -respaldados por Irán- dominaran todo el país hizo reaccionar a Arabia Saudí, que sumó a Emiratos, Catar, Kuwait, Baréin, Egipto, Marruecos, Jordania y Sudán, con apoyo logístico de Estado Unidos.

Los ataques aéreos diarios consiguieron destruir el arsenal de misiles balísticos y de armas pesadas confiscadas por los hutíes de las bases del Ejército yemení y que representaban una amenaza para Arabia Saudí.

Los bombardeos lograron también suspender el avance de los rebeldes hacia las provincias meridionales, desde donde fueron en septiembre expulsados por fuerzas leales a Hadi, apoyadas por tropas terrestres emiratíes y saudíes.

Riad ha injerido con frecuencia en los asuntos políticos internos del Yemen, pero esta intervención militar ha resultado de una gran envergadura y ha tenido graves repercusiones a nivel humanitario al extenderse el conflicto a 20 de las 22 provincias del país.

Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), unas 5.700 personas han muerto, más de la mitad civiles, desde el inicio de la intervención militar encabezada por Riad.

El coordinador de la OCHA en el Yemen, Johannes van der Klaauw, aseguró en un comunicado el pasado 18 de noviembre que el actual conflicto está devastando el país y que “la situación humanitaria, ya miserable, se ha degradado en los últimos siete meses”.

Klauuw agregó que más de 21 millones de personas, un 82 % de la población, necesita ayuda humanitaria para satisfacer sus necesidades fundamentales, ya que más de la mitad de los yemeníes carecen de acceso a atención sanitaria o agua limpia.

Un total de 14,4 millones de personas se encuentran en situación de inseguridad alimentaria, mientras que 2,3 millones se han convertido en desplazados internos.

Los bombardeos de la coalición árabe en el Yemen han levantado críticas de organizaciones humanitarias y de derechos humanos, que han denunciado posibles crímenes de guerra y violaciones de la ley humanitaria.

El analista político Yasin Tamimi explicó a Efe que Arabia Saudí está realizando una batalla política junto a la militar para hacer frente a las presiones de las organizaciones internacionales.

“El mundo mira la guerra que se desarrolla en el Yemen desde el ángulo de la intervención árabe para que los crímenes del Saleh y de los hutíes parezcan secundarios”, criticó el experto, que vaticinó una pronta “victoria” de la coalición.

Arabia Saudí y las fuerzas de Hadi apuntan que las operaciones militares continuarán hasta que los hutíes cumplan la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU 2216, que pide que los rebeldes abandonen el gobierno y las zonas que conquistaron.

El cumplimiento de esta resolución enfrenta a ambos bandos y dificulta por ahora un acuerdo, pese a la mediación de la ONU, que ha auspiciado conversaciones de paz y alcanzado varios altos el fuego este año.

Sin embargo, estas treguas de carácter humanitario no fueron respetadas por ninguno de los dos bandos y no permitieron la distribución de la ayuda necesaria, lo que condujo de nuevo a un punto muerto.

En opinión del exdirigente de los hutíes Alí al Bajiti, los rebeldes deben dar prioridad a una solución política porque es “imposible que permanezcan solos en el poder”.

Al Bajiti recomendó a los insurgentes, en un comentario en las redes sociales, que hagan ahora, que todavía están en posición de fuerza, “concesiones valientes”: “Llegará el momento -avisó- en el que sus rivales no aceptarán salvo la rendición y el retorno al punto cero”.EFE