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Hoy la palabra 'ingobernable' resuena en todas las tertulias en los medios, también en las de familiares y amigos. Los resultados de las elecciones del 20D dejan un escenario incierto en el que los plazos estipulados por la ley jugarán un papel esencial.

Mientras tanto el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ejercerá en funciones pudiendo tomar solo decisiones de trámite.

El día 23 es el día de cierre real del escrutinio general, porque en esa fecha ya habrá llegado todo el voto del Extranjero.

Las nuevas Cortes no se constituyen hasta el 13 de enero, según lo fijado en el decreto de convocatoria de elecciones. En ese día se elige la composición de la Mesa del Parlamento (algo que será objeto también de negociaciones; sus miembros se suelen elegir en función de al representatividad).

Será la Mesa del Congreso quien decida cuándo se celebra el inicio de la XI Legislatura. El mes de enero es en teoría inhábil para el Parlamento. Si la Mesa decide habilitarlo la sesión de inicio de la investidura se celebraría en los 15 días siguientes, probablemente en la última semana del mes. Ahora bien, si el mes de enero no se habilita el inicio de la Legislatura podría demorarse hasta mediados de febrero.

Formalmente, es el jefe del Estado, el Rey, quien propone para Presidente del Gobierno al candidato que cree que tiene más posibilidades tras una ronda de consultas. Felipe VI recibirá a todos los partidos con representación parlamentaria, de mayor a menor.

La ley no establece ningún plazo concreto para la proposición de un nombre por parte del jefe del Estado, que podría prorrogar las consultas.

Hasta ahora en la historia electoral de España nunca ha transcurrido más de un mes y medio para investir a un presidente y jamás ha habido que volver a repetir elecciones, un escenario ahora abierto.