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Corbyn se afianza como líder del Laborismo tras cien días en el cargo

Para marcar la fecha, el grupo que gestiona su campaña ha puesto en marcha en Twitter @jez100, donde el público opina sobre la labor del líder de la oposición desde su elección el pasado 12 de septiembre. “Corbyn me ha inspirado para convertirme en mejor persona e involucrarme en política”, declara Scott Varney en la red social, donde Mrs Gee le agradece que “mantenga la presión para hallar una solución política en Siria”.

“Su serena dignidad frente a toda la animosidad, negativismo y calumnias que se han vertido sobre él desde antes de que fuera elegido ha sido increíble”, afirma Liz.

Aunque en su mayoría son positivos, algunos mensajes subrayan los aparentes fiascos de Corbyn, como la rebelión interna que el pasado 3 de diciembre llevó a 66 diputados laboristas a votar con el Gobierno conservador a favor de bombardear Siria.

En esa ocasión, el líder dio libertad de voto al grupo parlamentario, muchos de cuyos 232 miembros cuestionan su ideología socialdemócrata y en septiembre votaron en contra de su elección, que fue posible gracias al apoyo de un 60 % de los militantes.

Desde su victoria con un programa antiausteridad, el número de afiliados a la formación ha aumentado hasta 380.000, el doble que en las elecciones generales de mayo, cuando el Laborismo perdió bajo el liderazgo de Ed Miliband en beneficio de los “tories” de David Cameron.

Rodeado de un pequeño grupo de acérrimos aliados -como los portavoces de Economía y Desarrollo Internacional, John McDonnell y Diane Abbott, y el exalcalde de Londres Ken Livingstone-, Corbyn ha conseguido, con su estilo pausado y didáctico, afianzar su discurso y aplacar hasta cierto punto a la mayoritaria prensa conservadora.

Además del crecimiento de las bases y la readhesión de sindicatos como el de bomberos, que habían dejado el Laborismo por el giro a la derecha promovido por el ex primer ministro Tony Blair, el nuevo líder se ha visto arropado por un amplio triunfo laborista a principios de mes en una elección parcial por un escaño en Inglaterra.

En este contexto, es improbable que sus enemigos dentro del grupo parlamentario en la Cámara de los Comunes fuercen un golpe interno para intentar tumbarle, pues saben que no cuentan con ningún sustituto capaz de satisfacer a los militantes.

Pese a ello, Corbyn afronta diariamente ataques desde sus propias filas, como cuando hace unos días Blair le acusó de convertir la formación que él lideró de 1997 a 2007 en un “movimiento de protesta” incapaz de gobernar.

Fueron también destacados “blairistas” quienes desafiaron la línea oficial en la polémica votación sobre Siria, y los que han criticado que el 11 de diciembre el líder asistiera a la cena de Navidad de la organización “Parad la Guerra” -contraria a la intervención en Oriente Medio-, que presidía hasta su elección.

Ante estas rencillas, Corbyn ha optado por no entrar al trapo, dejando que las controversias mueran en la prensa, la mayor parte de la cual le cuestiona desde el primer día, desde su patriotismo hasta la eficacia de su estilo parlamentario.

En su primer careo con Cameron en los Comunes, el político de 66 años prometió “un estilo menos teatral y más amable”, y sorprendió al leer preguntas al primer ministro enviadas por más de 40.000 ciudadanos.

Poco después de asumir el cargo, los medios criticaron que no cantara el himno “Dios salve a la Reina” durante la conmemoración el 15 de septiembre del 75 aniversario de la Batalla de Inglaterra, así como que no asistiera de inmediato a una reunión para ser investido jefe de la oposición por Isabel II, algo que hizo en otra ocasión.

Aunque a menudo parece cansado, Corbyn, que mantiene su asistencia a manifestaciones y mítines públicos, ha declarado a la BBC que está “disfrutando cada minuto” de sus nuevas funciones, que culminan tres décadas de carrera parlamentaria como diputado de la minoritaria ala izquierda de su formación.

Si bien ha sobrevivido a los primeros cien días, ahora afronta el reto mucho mayor de reconstruir el Partido Laborista y conseguir que vuelva al poder en 2020. 

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