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La guerrilla libanesa de Hezbolá, aliada del régimen sirio, ha acusado a Israel de la muerte de Samir Kuntar, uno de los comandantes del partido milicia chií, en un ataque aéreo en Damasco en la noche del sábado.

“El decano de los prisioneros libaneses murió el sábado por la noche cuando aviones del enemigo sionista bombardearon un edificio residencial en Yaramana”, en la periferia de Damasco, informó la nota.

La televisión del grupo chií Al Manar precisó que cuatro misiles lanzados por cazabombarderos “enemigos” cayeron en el edificio donde presuntamente se alojaba Qantar, lo que produjo su completa destrucción.

Su hermano Basam también anunció su muerte y añadió que su familia “tuvo el honor de unirse a las familias de los mártires”, sin especificar las circunstancias de su muerte, informaron medios libaneses.

Qantar, condenado a cadena perpetua en 1979 en Israel por haber presuntamente participado en el asesinato de ciudadanos israelíes, estuvo preso 29 años antes de ser liberado en 2008 en un canje de prisioneros con Israel.

El pasado septiembre, el Departamento de Estado de EE.UU. incluyó en su lista de terroristas a Qantar, que, hasta su liberación en 2008, era el preso libanés que más años llevaba en las cárceles de Israel.

El Departamento de Estado afirmó en su nota que, tras su regreso al Líbano, Qantar se convirtió “en uno de los portavoces más visibles y populares” de Hizbulá, organización que Estados Unidos tiene en su lista de grupos terroristas.

Según el comunicado, Qantar también desempeñó desde su regreso un “importante papel operativo” en el grupo chií, pues con la ayuda de Irán y Siria consiguió reforzar la infraestructura terrorista de Hizbulá en los Altos del Golán (territorio sirio ocupado por Israel desde 1967).

La esperada liberación en 2008 de Qantar, un druso enrolado en la rama libanesa del Frente para la Liberación de Palestina, fortaleció internamente a Hizbulá.

Con esa designación, Estados Unidos buscó resaltar la importancia de Qantar en el grupo chií, que presta apoyo militar y logístico al régimen de Bachar al Asad para reprimir a grupos opositores desde el comienzo del conflicto sirio.