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Miriam Burgués

Washington, 17 dic (EFE).- El presidente de EEUU, Barack Obama, quiso hoy aplacar la inquietud ciudadana tras la matanza de San Bernardino y los ataques de París con una visita al Centro Nacional Contra el Terrorismo, desde donde dijo que “en este momento” no hay amenaza “creíble” ni “específica” de un posible atentado en el país.

Obama, quien se reúne regularmente con sus asesores de seguridad en la “sala de crisis” de la Casa Blanca, se desplazó esta vez al Centro Nacional Contra el Terrorismo, ubicado en McLean (Virginia), para recibir una actualización de los esfuerzos en marcha para evitar ataques y proteger la seguridad nacional.

En vísperas de que millones de estadounidenses viajen por el país durante las vacaciones navideñas, Obama subrayó que las agencias de inteligencia no tienen “información creíble ni específica” de ningún inminente ataque o complot terrorista en territorio estadounidense.

El presidente enfatizó que, desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, se han tomado “medidas extraordinarias” para “garantizar” la seguridad de los estadounidenses.

No obstante, llamó a los ciudadanos a “estar alerta” al referirse a la “nueva fase” en la que ha entrado el terrorismo, ejemplificada, según dijo, por los atacantes de San Bernardino, dos supuestos seguidores del grupo yihadista Estado Islámico (EI) que mataron el 2 de diciembre en esa localidad californiana a 14 personas y dejaron heridas a otra veintena.

Los “actores solitarios y pequeños grupos de terroristas” son “más difíciles de detectar”, comentó Obama.

“Por encima de todo, no podemos sucumbir al miedo o cambiar la forma en que vivimos, porque eso es lo que los terroristas quieren”, anotó.

El mandatario agradeció la labor de los “patriotas” estadounidenses que trabajan en inteligencia, seguridad nacional y antiterrorismo, y enfatizó que son “los mejores” del mundo.

Obama visitará este viernes San Bernardino para reunirse en privado con familiares de las víctimas de la matanza, de acuerdo con la Casa Blanca.

Las autoridades investigan esa masacre como un “acto de terrorismo”, el peor en suelo estadounidense desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 y que ocurrió poco después de los perpetrados el 13 de noviembre en París, en los que murieron al menos 130 personas.

Además, este martes las autoridades de Los Ángeles anunciaron el cierre de las escuelas públicas del área metropolitana de la ciudad después de haber recibido “una amenaza creíble” y las de Nueva York informaron de otra similar, pero decidieron mantener abiertos los centros educativos tras descartar su veracidad.

Obama recordó hoy que EEUU sigue combatiendo a los terroristas en el exterior, con la campaña militar contra el EI en Irak y Siria y operativos en otros lugares como Yemen o Somalia.

Por otro lado, “continuaremos haciendo todo lo posible para impedir que los terroristas entren en Estados Unidos”, agregó.

Recientemente, el Gobierno de Obama anunció cambios para endurecer el programa de exención de visas (VWP, por su sigla en inglés) que beneficia a ciudadanos de 38 países, ante la “amenaza constante” que representan los terroristas extranjeros.

También se va a revisar un programa de visados que permite entrar al país a individuos prometidos en matrimonio con un ciudadano estadounidense y que, aparentemente, benefició a la joven paquistaní Tashfeen Malik, supuesta autora de la masacre de San Bernardino junto a su esposo, Syed Farook.

Mientras, el secretario de Seguridad Nacional de EEUU, Jeh Johnson, anunció este miércoles un nuevo nivel de alerta terrorista que se añade al sistema creado en 2011, que constaba de dos escalas y que nunca se había puesto en práctica ante la falta de amenazas sustanciales.

En un discurso a la nación el 6 de diciembre desde el Despacho Oval, Obama apeló a los valores estadounidenses para combatir al terrorismo.

Y el pasado lunes visitó el Pentágono, desde donde defendió los progresos contra el EI, grupo al que los ataques de la coalición internacional liderada por EEUU están golpeando “más fuerte que nunca”, aunque admitió que hay que avanzar más rápido. EFE

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