Compartir

Jesús García Becerril

Madrid, 16 dic (EFE).- Mariano Rajoy busca la reelección al frente del Ejecutivo español apoyado en la mejora de los indicadores económicos en estos cuatro años, aunque la oposición replica que la recuperación no ha llegado a los hogares y, además, echa en cara varios casos de corrupción vinculados al gobernante PP.

El Partido Popular ganó los comicios de noviembre de 2011 por mayoría absoluta, con los socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero castigados por la gestión de la crisis económica, que llevaba años instalada en el país.

Las primeras reuniones semanales del Gobierno trajeron consigo numerosas medidas de ajuste, desde la reducción de gasto hasta el copago de algunos fármacos, porque el país estaba en riesgo de ser rescatado por las instituciones internacionales, como Grecia o Portugal.

El riesgo fue superado, aunque en junio de 2012 España pidió a la Unión Europea una ayuda financiera de 100.000 millones de euros para recapitalizar el sistema financiero, duramente perjudicado por la explosión de la burbuja que afectó al mercado inmobiliario, aunque al final fueron usados 41.333 millones.

Cuatro años más tarde aquellos temores desaparecieron, las subastas de deuda permiten financiarse a bajo coste y las agencias de calificación han mejorado la nota de España, pero la situación no es todavía la mejor en el ámbito económico.

Una de cada cinco personas viven en España en riesgo de pobreza y exclusión y la desigualdad sigue creciendo mientras el número de millonarios aumentó un 13 por ciento entre 2012 y 2013, según las ONG, que afirman que España es el segundo país en Europa en cuanto a índices de desigualdad.

El propio Rajoy ha reiterado que todavía hay mucho por hacer y traslada el mensaje de que en los dos primeros años de legislatura consiguió cambiar el rumbo de la economía y en los dos siguientes se logró “avanzar en empleo, crecimiento y confianza”.

Tras acumular diez trimestres a la baja, la economía española cambió el rumbo en el tercero de 2013, por primera vez positivo, y en 2014 cerró el año con un aumento del PIB del 1,4 %.

Con datos como ése quiere la reelección Rajoy, que destacó que noviembre pasado cerrara con 4,149 millones de desempleados inscritos oficialmente, 271.000 menos que cuatro años antes, cuando ganó los comicios.

Sin embargo, el mes pasado había 17,223 millones de cotizantes a la Seguridad Social, casi 25.000 menos que en 2011, lo que para la oposición supone una legislatura perdida en términos de empleo.

Aunque la amenaza del terrorismo y la aspiración independentista de algunos partidos catalanes son temas de interés mediático, para los españoles – según las encuestas oficiales – los dos principales motivos de preocupación son el desempleo y la corrupción, por lo que ambos pesarán a la hora de la cita con las urnas.

Los casos de corrupción han ocupado la atención pública en gran parte de la legislatura y, aunque han afectado a varios partidos, han dañado especialmente al PP, cuyo gerente y tesorero durante años, Luis Bárcenas, ha acumulado una cuantiosa fortuna.

Según el propio Bárcenas, que está en la cárcel a la espera de juicio, su partido recibió donaciones por parte de empresarios (ilegales) y él mismo dio sobresueldos a dirigentes del partido, pero unos y otros lo han negado.

El caso más clamoroso, ya en el tramo final de la legislatura, lo protagonizó el exdirector gerente del FMI y ministro de Economía por el PP durante ocho años, Rodrigo Rato, imputado por corrupción, delito fiscal y blanqueo de capitales.

El PP ha intentado dar la vuelta a esos casos con el argumento de que es la principal víctima porque han dañado su imagen, aunque el coste electoral no se verá hasta el próximo domingo. EFE