jueves, 24 septiembre 2020 2:02

Fragmentación e indecisos, dificultades añadidas de las encuestas para atinar

Eva Santos

Madrid, 15 dic (EFE).- En un escenario de gran volatilidad electoral y fragmentación de voto, con un 41 por ciento de indecisos, es lógico que se cuestione la fiabilidad de las encuestas como herramientas para predecir resultados electorales, y más tras varios errores sonados, en España y fuera de nuestras fronteras.

Decenas y decenas de sondeos se han elaborado en España en los últimos meses -no en vano las del día 20D son las quintas elecciones en un año- y el acierto no parece ser la tónica dominante, por lo que sus pronósticos hay que tomarlos siempre con mucha cautela.

Como los políticos subrayan que la única encuesta que importa es la de las urnas, hay que remontarse a las elecciones municipales de mayo pasado para recordar que un 27 por ciento de los españoles votó al PP y que un 25 por ciento lo hizo a favor del PSOE. En aquel momento, Ciudadanos rondó el 7 por ciento de los sufragios y Podemos no se presentó con sus siglas, sino en candidaturas de unidad popular.

Siete meses después, el panorama político parece haber sufrido variaciones, al menos según apuntan encuestas como el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que augura un 28,6 por ciento de votos al PP; un 20,8 por ciento al PSOE; un 19 por ciento a Ciudadanos, y un 15,7 por ciento a Podemos sumando las diferentes marcas con las que concurre a las elecciones del 20 de diciembre.

También otros sondeos de medios de comunicación se mueven en esa dirección, si bien hay algunos que anticipan que Ciudadanos quedará segundo por detrás del PP, dejando atrás al PSOE.

Incluso la semana pasada se conoció otra encuesta que dibujaba todavía un escenario más apocalíptico para los socialistas y les relegaba a cuarta fuerza política, con Podemos adelantándoles por la izquierda.

El PP sale ganador en todas, y las de los últimos días constatan una remontada de Podemos -que pasó de ser segunda fuerza a primeros de año en el CIS a cuarta en el último barómetro-, un estancamiento o retroceso de Podemos y un mantenimiento de los socialistas.

Pero claro, hay que recordar que ninguna encuesta supo ver la irrupción de Podemos y Ciudadanos en las elecciones europeas de 2014, que significaron un importante retroceso del bipartidismo.

Los sondeos atribuían al PP y al PSOE entre seis y diez puntos más de los que finalmente obtuvieron, y no afinaron en absoluto la irrupción de Podemos con cinco eurodiputados, cuando no le daban más de uno, en el mejor de los casos.

Estuvieron algo más atinadas en las elecciones andaluzas del pasado mes de marzo, al menos acertando en lo fundamental: la victoria del PSOE sin mayoría absoluta, aunque se quedaron cortos en los resultados. La socialista Susana Díaz sacó más escaños de los que le daban las encuestas, que, sin embargo, sobredimensionaron a Podemos y minusvaloraron a Ciudadanos.

Algo parecido a lo que ocurrió también en las catalanas del pasado 27 de septiembre en cuanto a estas dos fuerzas: Ciudadanos fue la gran sorpresa de la noche, con 25 escaños, casi el doble de lo que le auguraban los institutos de opinión, y Podemos, integrado en la plataforma Catalunya Sí que es Pot, se quedó muy lejos de cumplir con las espectativas.

Condicionadas por la altísima participación, las encuestas de las catalanas dieron más o menos en el clavo con los escaños de Junts pel Sí, la CUP o el PSC, y erraron ligeramente con los del PPC.

Fijándonos sólo en generales, en los comicios de 2011 el barómetro del CIS acertó pronosticando una mayoría absoluta del PP y el descalabro del PSOE, si bien los votos contabilizados en las urnas fueron ligeramente peores para ambos partidos, en favor de IU y UPyD.

En las elecciones generales de 1996, 2000 y 2008 el CIS también anticipó el ganador, aunque con mucha menos precisión, mientras que en las del 2004 marró de lleno, aunque los atentados del 11M en Madrid introdujeron variables difíciles de predecir en un sondeo.

Como se cansan de repetir los políticos, las encuestas son fotos fijas del momento en el que se realizan, pero también pueden servir para ayudar a los electores a orientarse. En este caso, al 41 por ciento que aún no se ha decidido por ninguna candidatura. EFE